10 de marzo de 2016

Ojo vago, qué es y cómo tratarlo

Ojo vago, qué es y cómo tratarlo
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Según el Instituto Nacional de Estadística, INE, entre el 3 y el 5 por ciento de los niños en España padecen ambliopía, más conocida popularmente como "ojo vago". Si se amplía este dato a nivel mundial, la cifra asciende hasta los 19 millones de niños. Esta afección visual suele manifestarse entre los 5 y los 7 años y está relacionada con el fracaso escolar, calculándose que provoca entre el 15 y el 30 por ciento de casos de fracaso escolar en los alumnos.

Pero, ¿qué es el ojo vago? ¿Por qué se produce? ¿Es posible tratarlo? La Asociación Española de Pediatría, AEPED, define a la amblioplía u ojo vago como "la disminución de la agudeza visual en un ojo que no se debe de forma directa a una enfermedad o lesión".

La AEPED también señala que esta afección hace que un ojo envíe imágenes de mala calidad al cerebro, por lo que este órgano tiende a obviar toda información que llega desde este ojo afectado. También se apunta a la falta de estimulación visual en los primeros años de vida como causa de su aparición.

¿Por qué se produce el ojo vago?

La Biblioteca Nacional de Medicina de los EEUU señala que la amblioplía se produce cuando la ruta nerviosa desde los ojos hasta el cerebro no se desarrolla de correctamente durante los primeros años de vida. Esto provoca que las imágenes enviadas desde los órganos visuales lleguen de forma borrosa al cerebro, lo cual provoca que esta información se ignore siempre que llegue desde el ojo que sufre esta afección. Esto puede provocar un cambio estructural en el sistema nervioso que hará que siempre se prescinda de las imágenes que lleguen desde el globo ocular que sufre amblioplía.

La AEPED indica que las causas más frecuentes que provocan un ojo vago son el estrabismo, habitualmente siempre hay un antecedente familiar, y otros problemas de refracción ocular son la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo. La Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU también expone que aunque la causa más habitual de la amblioplía es el estrabismo, esta puede ser provocada también por otras afecciones como las cataratas infantiles.

Sin embargo, hay varias formas de reconocer si un menor padece esta afección ya que se manifiesta a través de numerosos síntomas como son:

-   ojos que se voltean hacia dentro o hacia afuera
-   globos oculares que parecen no coordinarse
-   pérdida en la sensación de profundidad o una visión deficiente en uno de los ojos

Ante cualquiera de estas señales se recomienda acudir al oftalmólogo para realizar las pruebas y detectar si efectivamente nuestro hijo padece amblioplía. Un diagnóstico temprano ayudará en gran medida a evitar que esta afección sea más grave.

Detección y tratamiento del ojo vago

Ante cualquiera de los síntomas del ojo vago es recomendable acudir al oculista para el pertinente estudio que determinará si nuestro hijo padece ojo vago o no. Este diagnóstico es muy sencillo ya que no se precisan exámenes especiales y una prueba de agudeza visual será suficiente. No obstante la AEPED recomienda que ante pérdidas de agudeza visual, es conveniente realizar un examen oftalmológico más completo para detectar la causa concreta de esta afección.

Una vez que se se ha detectado el ojo vago, el primer paso será tratar la causa de la ambliopía y corregir esta afección ocular. La Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU recomienda que los niños con problemas de refracción lleven gafas para corregir estos problemas de visión. El siguiente paso será obligar al cerebro a emplear la información que le llega desde el ojo afectado, para ello se colocará un parche en el globo ocular sin afección para que las únicas informaciones transmitidas sean las del ojo perezoso. En ocasiones unas gotas que distorsionen la visión podrán suplir al parche.

Es importante también saber que un diagnóstico prematuro ayudará a recuperar la visión del ojo con ambliopía en mayor o menor medida, ya que una detección posterior a los diez años supondrá que solo se puede recuperar parte de la visión del globo ocular afectado. En estos casos se recomienda el uso de gafas con lentes especialmente resistentes a rayones y roturas para evitar que el ojo vago envíe nuevamente imágenes distorisionadas al cerebro. Para evitar estos problemas futuros es recomendable prevenir durante los primeros años de vida del menor.

Identificar el problema a una edad temprana será tan sencillo como realizar una revisón ocular completa a nuestros hijos al menos una vez entre los tres y los cinco años de edad con el objeto de problemas que impidan la visión en un ojo, como cataratas congénitas o párpados caídos. Recibir tratamiento antes de los cinco años asegurará que el menor recupere prácticamente la totalidad de la agudeza visual en el ojo afectado por la ambliopía.

Damián Montero

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