4 de julio de 2016

Golpes de calor en niños y bebés: ¿cómo prevenirlos?

Golpes de calor en niños y bebés: ¿cómo prevenirlos?
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El calor se convierte en uno de los mayores enemigos de los más pequeños de la casa durante el periodo estival. En concreto, los bebés, con un sistema termorregulador todavía en desarrollo, y los niños pequeños son los más vulnerables a las altas temperaturas en las horas de mayor riesgo o en situaciones donde se exponen demasiado al sol. Por ello, hay que conocer en qué consisten los golpes de calor para poder comprender sus síntomas, consecuencias y cómo prevenirlos.

¿Qué es un golpe de calor?

Lo primero que hay que entender es en qué consiste un golpe de calor. La Asociación de Pediatría Española, AEP, define el golpe de calor como una elevación de la temperatura del cuerpo causada por las altas temperaturas o por una excesiva actividad física. Cuando el calor del exterior es muy alto, los mecanismos termorreguladores pese a funcionar, no pueden disipar esta subida con suficiente rapidez porque no hay bastante volumen de sangre para distribuirla hacia la piel, lo que provoca que el cuerpo no se refresque.

La AEP también advierte que el golpe de calor es una urgencia extrema pues en pocos minutos puede ocasionar la muerte en los niños por lo que hay que reaccionar con mucha celeridad para evitar males mayores. En este punto habrá que atender a los síntomas para poder detectar cuando estamos presenciando un golpe de calor y actuar en consecuencia.

Síntomas típicos de los golpes de calor

Tal y como especifica la AEP, los golpes de calor se manifiestan con varios síntomas tales como los mareos, vómitos, dolor de cabeza y taquicardia. Lo más frecuente es que lo sufran los niños. Esto se debe a que los más pequeños, menores de 4 años y en especial los menores de 1 año, son los más vulnerables puesto que tienen menor una reserva de agua en su organismo, lo cual ocasiona que su temperatura corporal sube más rápido que en los adultos.

Situaciones de mayor riesgo de golpes de calor

Durante los meses de verano, el riesgo de sufrir un golpe de calor se incrementa y hay que incrementar la precaución para que los niños no se vean afectados. Una de las situaciones más peligrosas se produce cuando se deja a un menor solo en el interior del coche expuesto al sol.

Dejar a un niño solo en un coche durante 10 minutos seguidos con una temperatura exterior cercana a los 25 grados es una negligencia y esta situación tiene muchas posibilidades de terminar produciendo un golpe de calor. A mayor temperatura, el riesgo se incrementa y ya con una temperatura exterior de 39 ºC hay algunas partes del interior del vehículo donde la temperatura puede alcanzar los 70 ºC.

Consejos para prevenir golpes de calor

Por tanto, un golpe de calor puede suponer un episodio fatal para el niño. En verano es preciso extremar las precauciones y prevenir todo aquello que pueda desencadenar un golpe de calor. La AEP recomienda tomar las siguientes medidas:

1.   Extremar el cuidado con los niños más pequeños, en especial si son menores de un año y en aquellas personas que sufran alguna enfermedad crónica que dificulte o de quienes se estén medicando con algunos productos como los antihistamínicos.

2.   No esperar a que sean los niños quienes pidan agua y ofrecerles continuamente líquidos.

3.   Beber continuamente agua en pequeñas cantidades. Si se realizan actividades físicas al aire libre durante épocas de calor, se recomienda beber pequeñas cantidades cada 15-30 minutos mientras dure el ejercicio.

4.   Adaptar la actividad física a las condiciones ambientales y evitar el ejercicio físico más intenso durante las horas de máximo calor. En estos momentos, la AEP sugiere juegos tranquilos que eviten que los niños se agiten.

5.   Usar ropa transpirable y holgada. En caso de temperaturas altas, tener siempre presente que hay que utilizar ropa holgada, ligera y transpirable con colores claros, el negro está prohibido. También se recomienda proteger la cabeza de los niños con una gorra.

6.    Evitar que los niños permanezcan expuestos al sol y a las altas temperaturas más tiempo de lo que sea imprescindible, manteniéndolos siempre que se pueda en lugarescon sombre, bien ventilados o con aire acondicionado.

7.    Nunca dejar a un niño solo, ni tampoco dentro de un vehículo estacionado y cerrado aunque esté acompañado por sus padres.

Damián Montero

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