10 de febrero de 2015

4 formas de evitar la resistencia a los antibióticos

4 formas de evitar la resistencia a los antibióticos
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Los antibióticos son un fabuloso avance de la medicina y sirven para tratar enfermedades causadas por bacterias. Gracias a su descubrimiento, hace ya más de 70 años, la humanidad ha podido superar numerosas enfermedades mortales, pero ahora su uso indiscriminado y sin orientación médica está poniendo en peligro su eficacia, ya que muchas bacterias están creando resistencia a los antibióticos.

La Organización Mundial de Salud (OMS) solicita a los gobiernos medidas contra la automedicación con antibióticos ya que, según han confirmado, puede acabar provocando una epidemia de bacterias multirresistentes a estos antibióticos.

Actualmente, España es el segundo país de la Unión Europea en consumo de antibióticos por detrás de Francia y según datos del Ministerio de Sanidad, alrededor del 30 por ciento de estos antibióticos se obtienen en España sin receta médica, lo que significa que el índice de automedicación con estos fármacos en nuestro país es uno de los más altos.

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Antibióticos: eficaces contra bacterias, pero no frente a los virus

Concretamente, de noviembre a febrero, los españoles consumimos más antibióticos que el resto del año coincidiendo con la aparición de las enfermedades respiratorias comunes típicas del otoño y del invierno como son la gripe, los catarros, los resfriados, las infecciones respiratorias en general, o incluso casos de otitis o faringitis. Sin embargo, todas ellas están causadas por virus y el tratamiento con antibióticos resulta totalmente ineficaz.

La eficacia de la penicilina, descubierta por Alexander Fleming en 1928, que redujo de manera drástica la mortalidad causada por enfermedades infecciosas causadas por bacterias, está peligro debido a una utilización inadecuada. La toma indiscriminada de antibióticos para enfermedades víricas conlleva riesgos para la salud.

En la actualidad, estos medicamentos están perdiendo eficacia porque las bacterias se están volviendo resistentes a su acción, haciéndose insensibles a su efecto. Este proceso puede ocurrir de manera natural, pero el consumo excesivo e inadecuado de antibióticos acelera la aparición de cepas de bacterias resistentes.

En relación a las enfermedades respiratorias, el antibiótico no baja la fiebre, no reduce la tos, ni la mucosidad, ni los estornudos, y no ayuda a recuperarse de una infección causada por virus, ni tampoco impide que los virus se diseminen a otras personas.

4 formas seguras de usar los antibióticos

1. Sigue las instrucciones del médico. Las resistencias de las bacterias a los antibióticos se favorece cuando los antibióticos se toman en dosis incorrectas o de forma irregular.

2. Cumple las pautas respecto a la dosis. No más ni menos de lo recomendado por el médico.

3. Respeta el horario al pie de la letra. Evita saltarte alguna toma y procura respetar el horario, realizando las tomas a la misma hora.

4. Completa el tratamiento hasta el final. No dejes de tomar el antibiótico antes de tiempo porque te encuentras mejor, así contribuirás a crear resistencias. Tampoco lo interrumpas aunque los síntomas hayan desaparecido o estén desapareciendo, ya que eso no quiere decir que la infección esté resuelta. La infección puede reaparecer y el antibiótico dejar de ser efectivo.

Consejos para ser responsable con los antibióticos

1. No te automediques con antibióticos. Si padeces una infección vírica, los antibióticos resultarán ineficaces, dañarán tu flora intestinal y pueden producirte reacciones alérgicas o efectos secundarios adversos sin necesidad.

2. No solicites antibióticos al farmacéutico sin receta. Está prohibido por ley.

3. Respeta los plazos fijados por el médico. Es posible que un resfriado o una gripe se compliquen y al cabo de unos días, necesites antibióticos. Espera el tiempo necesario y acude de nuevo al médico para que te examine de nuevo.

4. Vacúnate. Muchas enfermedades víricas como la gripe, se pueden prevenir con la vacuna correspondiente. Vacúnate, sobre todo, si perteneces a un grupo de riesgo.

5. No guardes los antibióticos que te sobren. En su lugar, pregunta a tu farmacéutico cómo deshacerte de ellos de manera adecuada.

Marisol Nuevo Espín

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