29 de septiembre de 2014

Dislalia infantil, la dificultad para pronunciar

Dislalia infantil, la dificultad para pronunciar
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La dislalia infantil es un trastorno del habla a nivel fonológico que causa dificultades al pronunciar un determinado fonema. También puede suceder que el fonema aislado sí pueda ser pronunciado por el niño, pero que su combinación con otros fonemas presente complicaciones, y en este caso no se debería hablar de dislalia infantil sino de inmadurez articulatoria.

El entrenamiento y aprendizaje fonológico

Comienza poco después del nacimiento del bebé. En su primera etapa, el bebé emite sonidos y balbuceos no sólo para deleitarse, sino también para comenzar el reconocimiento de su propia voz, y por tanto de su propio "yo". Esto además le sirve para explorar la variedad de sonidos que puede lograr mediante los diferentes gestos faciales y bucales que adopta.

El desarrollo natural del niño le lleva a adquirir, entre los seis y los nueve meses, la entonación y ritmo del lenguaje propio de su entorno, por lo que en esta etapa el balbuceo de un bebé francés no "suena" igual al de un bebé español. A partir de los nueve meses, el bebé comenzará el verdadero aprendizaje fonológico que dará lugar a la "primera palabra" o normalmente "protopalabra" en torno a la edad de un año y en general, la mayor parte del sistema fonético será dominado alrededor los cinco años y deberá haber sido adquirido de forma completa hacia los siete años.

Cómo detectar problemas en el habla de los niños

A pesar de que este aprendizaje lingüístico sea propio y natural de estos primeros años de vida, es también un fenómeno muy complejo sobre el que intervienen muchos factores que determinan su éxito final. Hay que destacar que desde un primer momento el niño debe adaptar su fonética individual a la fonética del idioma en el que se halla inmerso y para esto necesita:

1.   Poseer buena capacidad de atención.
2.   Desarrollar la destreza de poder discriminar auditivamente sonidos.
3.   Tener una buena motricidad buco-facial y coordinación respiratoria.
4.   Conseguir la motivación adecuada para hablar bien.

Es muy importante que el niño, poco a poco, vaya adquiriendo estas cuatro destrezas básicas, ya que las dislalias más usuales aparecen muchas veces por la carencia de alguna de ellas. En el caso de la dislalia audiógena: es la deficiencia auditiva o hipoacusia la que provoca que el niño no escuche bien los fonemas, y en el caso de la más común, la dislalia funcional, la suma del déficit de discriminación auditiva con la falta de psicomotricidad fina da lugar a los característicos errores fonéticos.

Cómo detectar trastornos del lenguaje en los bebés

Para detectar si un bebé puede comenzar a tener problemas con el lenguaje, entre ellos dislalia infantil, es aconsejable:

1. Detectar si reacciona ante el sonido.
2. Si intenta buscar la fuente de emisión de un ruido.
3. Si provoca emisiones sonoras como los balbuceos o imita gestos de la cara de los adultos como la sonrisa, ya que eso demuestra que responde al acto de comunicación.

En el caso de niños en etapa infantil, es recomendable realizar reconocimientos auditivos para poder detectar una posible hipoacusia que impida la correcta pronunciación.

Marisol Nuevo Espín

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