Alergia a los ácaros, cómo prevenirla en el día a día

Alergia a los ácaros, cómo prevenirla en el día a día
5 de febrero de 2017 ISTOCK

Vivir con una alergia no es algo fácil. Este tipo de afecciones hacen que la calidad de vida puede verse alterada de muchas formas y en función de qué es aquello que provoca las reacciones a la persona en cuestión. Sin embargo en determinados casos es posible mantener a raya los síntomas con pequeñas acciones cotidianas.

Es el caso de la alergia a los ácaros, la cual puede ser prevenida en casa con actividades tan sencillas como por ejemplo realizar una limpieza del polvo en los muebles casi a diario. Controlar el medio en el que viven los niños también ayudará a encontrar agentes perjudiciales para aquellos que padecen estos problemas.

¿Qué son los ácaros?

Al hablarse de alergia al polvo de la casa, en realidad se está hablando alergia a los ácaros. Estos seres son una especie de arácnidos microscópicos que se alimentan de las sustancias presentes en el polvo de casa, por eso se confunden estos términos. Lo que en realidad provoca la reacción son unas partículas muy pequeñas que estos lanzan al aire, y provocando los síntomas.

Prevenir la alergia

Para conseguir que los niños no sufran tanto por sus alergias a los ácaros es muy importante conocer el lugar donde residen los menores. También se ha de tener en cuenta su grado de exposición además de su nivel de sensibilización y la gravedad de su enfermedad.

Los pediatras recuerdan "cuanto más intensa es la sensibilización del paciente a los ácaros, más se va a beneficiar con las medidas de control ambiental". Para que sean efectivas estas herramientas han de realizarse todas conjuntamente y no aplicarse de forma autónoma. Estos son los métodos con los que poder contrarrestar los síntomas en niños:

- Eliminar del dormitorio las alfombras y todos los objetos susceptibles de acumular polvo como peluches.

- Utilizar fundas antiácaros en el colchón y la almohada, y cojines que puedan estar en el lugar donde duerme el niño.

- El colchón y la almohada deben aspirarse durante 10 minutos una vez al mes y ser expuestos al sol durante 30 minutos 2 o 3 veces al año.

- Sábanas las mantas deben lavarse al menos una vez a la semana a temperaturas superiores a los 50º centígrados

- Realizar una limpieza periódica de sofás, moquetas y otras zonas de la casa.

- Revisar periódicamente el domicilio y reparar los problemas de humedad que se detecten.

- Reducir la humedad relativa en toda la casa o al menos en el dormitorio, por debajo del 50% (el uso regular de un deshumidificador consigue reducir la población de ácaros de manera significativa).

Damián Montero

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