24 de enero de 2019

El parapente: revisa siempre tu vela

El parapente: revisa siempre tu vela
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Conseguir volar, ha sido desde tiempos inmemorables, el gran sueño del hombre. Es más, todos hemos oído hablar, en alguna ocasión, de las visionarias ideas de Leonardo da Vinci, los primeros aparatos voladores, el sorprendente Juan de la Cierva y su autogiro... Y es que, la historia se encuentra llena de hombres que deseaban volar, de seres humanos que aún sintiéndose realmente cómodos en la tierra siempre suspiraron por conquistar los otros dos medios: el agua y el aire.

Fue a mediados del siglo pasado cuando Sir George Calley primero y Otto Lilienthal después, realizaron los primeros vuelos de la historia con una aeronave más pesada que el aire. Corriendo por la ladera de una colina y colgados de unos extraños artilugios de tela y madera con formas inspiradas en las alas de pájaros, consiguieron realizar numerosos pequeños vuelos, que nunca pasaron de algunos cientos de metros.

¿Cómo nació el parapente?

Para buscar el origen del parapente debemos remontarnos al año 1965, cuando aparecieron los primeros paracaídas cuadrados o de cajones, fruto de una investigación espacial que trataba de encontrar un sistema para hacer aterrizar a las naves espaciales.

Pero fue años más tarde, en Francia (1978) cuando surgiría la primera escuela de parapente. Por ella, pasaron varias decenas de alumnos, entre ellos Gerardo Bielsa, quien lo introduciría en nuestro país un poco más tarde.

Preparación física para lanzarse en parapente

El parapente es un deporte que entraña un cierto riesgo. De ahí que un buen aprendizaje, un material adecuado y mucho sentido común sean requisitos imprescindibles para adentrarse en este apasionante mundo.

Una buena forma física es también muy importante, tanto para el aprendizaje como para la práctica posterior. La edad mínima para aprender es difícil de determinar. Depende del interés que demuestre el futuro alumno y, por supuesto, del permiso paterno con el que debe contar si se trata de un menor de edad. En cualquier caso, en la actualidad en nuestro país no es obligatorio tener ningún título ni seguro para la práctica del parapente.

Material para iniciados

Entre el material que se suele portar durante el vuelo, hay que destacar (no todo es imprescindible) una brújula, un bario (para conocer la altura a la que nos encontramos), el anemómetro, GPS (dispositivo de localización) y, por supuesto, un paracaídas de emergencia.

Lo ideal es que el material (vela, equipo completo) sea propio aunque en las escuelas de parapente siempre existe material a disposición de los iniciados.Una regla de oro que no debe olvidar ningún buen piloto es que en cada salida, siempre se debe revisar la vela para asegurar que no existen desgarros, descosidos o desgastes.

Pasos previos para practicar parapente

Asimismo, antes de lanzarse de lleno a esta aventura hay que analizar si las condiciones meteorológicas son adecuadas para volar. Además, siempre es bueno realizar un pequeño análisis previo de la zona de aterrizaje, para tener una idea exacta de sus dimensiones, posibles obstáculos como postes de luz, casas (suelen generar remolinos de aire que pueden dificultar la toma de tierra)...

La mayoría de los pilotos experimentados suelen establecer una referencia visual antes de volar para conocer la dirección y velocidad del viento (una manga es lo ideal, pero a falta de ella, unas cuantas tiras de tela o papel pueden ser suficientes).

Y cuando todo está chequeado... sólo queda una cosa por hacer: encararse al viento, inflar la vela y situarse bajo ella, corriendo ladera abajo hasta estar en el aire.Sobre todo en los primeros vuelos, los alumos suelen estar totalmente teledirigidos por radio desde la zona de aterrizaje por lo que, para volar correctamente, sólo tienen que seguir al pie de la letra las instrucciones de su correspondiente profesor.

Marina Berrio

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