25 de noviembre de 2018

Un estudio vincula la obesidad infantil a los productos de limpieza

Un estudio vincula la obesidad infantil a los productos de limpieza
ISTOCK

Se ha convertido en uno de los grandes problemas del S.XXI, a la par que en una epidemia en las nuevas generaciones. La obesidad infantil afecta a miles de niños en todo el mundo, entre las causas reconocidas de esta situación son la vida sedentaria y, por otro lado el aumento del consumo de comida basura y de alimentos con altos niveles de grasas como la bollería industrial.

Sin embargo, otras perspectivas de estudio proponen explicaciones un tanto distintas. Es el caso de la investigación realizada por la Canadian Medical Association Journal en donde se relacionan los productos de limpieza con el aumento de la obesidad en las nuevas generaciones. ¿De qué forma? Según los resultados de este trabajo, estos artículos pueden alterar la flora bacteriana de los más pequeños.

Flora microbiana y sobrepeso

El análisis de este estudio contó con una muestra de 757 niños de hasta tres años. Durante un periodo de tres a cuatro meses los investigadores tomaron varias muestras de las deposiciones de los más pequeños para analizar la flora microbiana de los pequeños que formaron parte de esta investigación. En aquellos casos donde se habían producido un uso intensivo de productos de limpieza, esta vida bacteriana había sufrido alteraciones.

Unas variaciones que daban, como resultado unas mayores tasas de obesidad infantil en los más pequeños. También se informó de un uso más elevado de desinfectantes entre las familias con niños que recibieron antibióticos alrededor del momento de nacer; que estaban expuestos al humo del cigarrillo; o nacieron por cesárea.

Estos resultados pueden tomarse como una interrelación entre el uso continuo de productos de limpieza con los cambios de la flora microbiana. La obesidad era menos probable que ocurriera en los niños que fueron amamantados por sus madres, pero la lactancia materna también estaba relacionada con un uso menor de desinfectantes, lo que dificulta separar estos dos factores.

Prevenir la obesidad infantil

Si bien estas nuevas perspectivas de estudio pueden ayudar a mejorar la salud de los más pequeños, existen otros muchos consejos que también pueden aplicarse para prevenir la obesidad infantil. Éstos son algunos de los que se brindan desde la Clínica Benidorm:

- Lactancia materna prolongada, no sólo los seis primeros meses de vida. Si la lactancia es artificial mantener la leche de Inicio todo el primer año y cambiar a vaso a partir del año.

- Comer en familia sin ver pantallas

- Dar ejemplo comiendo productos saludables frente al niño.

- Consumir más frutas y verduras (mínimo cinco al día).

- Tener comida saludable siempre a la vista y al alcance.

- Porciones adecuadas a la edad, actividad y tamaño del niño. Los platos de los niños han de ser más pequeños que los de adultos.

- Hacer la lista de la compra con tiempo y calma, además de programar los menús varios días antes. La improvisación y las prisas llenan el carro de comida precocinada, embutidos y, en general, de productos muy procesados poco saludables.

- Evitar tener en casa patatas fritas, aperitivos, bebidas azucaradas, bollería (incluidas las galletas), lácteos azucarados, natillas, etc., aunque en la familia no haya sobrepeso. Toda la familia debe comer saludablemente, sino la situación es vivida como un castigo al niño con genética "ahorradora".

- Más actividad física diaria: ir al colegio andando, pasear y jugar cada día al exterior; los fines de semana hacer excursiones a pie en familia, en lugar de ir a centros comerciales a "pasar la tarde". Estar inscrito en actividades deportivas, por ejemplo.

Damián Montero

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