26 de noviembre de 2016

Comidas y televisores, un menú nada recomendable

Comidas y televisores, un menú nada recomendable
ISTOCK

Los salones se diseñan en torno a ella. Muchos se informan y se divierten gracias a la televisión y es un elemento indiscutible en los hogares. Sin embargo se debe prescindir del televisor en muchos momentos: antes de dormir, durante reuniones familiares y especialmente a la hora de comer.

Muchas familias tienen el televisor de fondo a la hora de comer como norma, aunque esto suponga un riesgo nutricional y un peligro para el ambiente familiar. Así lo ha determinado un estudio de la Universidad de Minesotta en Mineápolis, que ha demostrado cómo la presencia de una televisión encendida durante las comidas afecta a la salud tanto física como emocional de los hogares.

Pocos hogares comen sin televisor

Para analizar su hipótesis el equipo de investigadores analizó los casos de 120 hogares de Mineápolis en donde hubiera al menos un niño de entre seis y doce años. A estas familias se les pidió que analizaran sus comidas y grabasen qué era lo que consumían y posteriormente transmitiesen a los responsables de este estudio sus sensaciones: si habían sentido felicidad o plenitud durante estos momentos o habían salido indiferentes de los mismos.

De este modo los investigadores analizaron por un lado la salubridad de los alimentos en la mesa y el clima emocional de las familias, y por supuesto, si la presencia de un televisor podía tener algo que ver en esta actividad. Los resultados mostraron que apenas un tercio de estos hogares se sentaban a la mesa con la televisión apagada y que la mayoría siempre presenciaba la emisión de algún producto emitido.

En concreto el 43% de las familias participantes en este estudio afirmaron que en su casa siempre había un televisor encendido durante cada una de las comidas del día. Por otro lado un cuarto de los hogares confirmaron que al menos durante una vez al día se alimentaban mirando la televisión.

En cuanto al uso que estas familias daban a la televisión, dos tercios de los hogares que comían con este aparato encendido reconocieron que mostraban más atención a la pantalla que a lo que ocurría a su alrededor. El resto afirmaron usar el televisor como ruido de fondo durante sus comidas.

Más salud y disfrute sin televisor

Los resultados demostraron que en aquellos casos donde las familias afirmaban comer sin un televisor encendido las respuestas a su nivel de felicidad eran mejores. Casi todas ellas manifestaron guardar un buen recuerdo de este momento del día y disfrutaban más al sentarse a la mesa. Por el contrario, quienes tomaban alimentos frente al televisor afirmaron que les era indiferente.

Además los hogares en donde se comía con el televisor apagado los alimentos que había en la mesa eran más saludables que en el resto de familias. Destaca también que a medida que aumenta la presencia de la televisión en este momento, la calidad del menú se va empobreciendo.

De este modo las familias que tenían su televisor como ruido de fondo tenían un menú compuesto por alimentos saludables y por otros ingredientes altos en grasa. Por el contrario los hogares donde la televisión era el centro de atención, había gran presencia de comida basura, por lo que los miembros de esta unidad eran más propensos a sufrir sobrepeso y obesidad con los problemas de salud que acarrean ambos.

En este punto los investigadores afirman que siempre es mejor comer con el televisor apagado para crear un clima familiar adecuado en donde el diálogo sea el centro. Los miembros de muchos hogares sólo se ven en este momento, con lo cual las comidas pueden ser el momento perfecto para comentar qué tal ha ido la jornada, compartir risas y afianzar los vínculos.

Damián Montero

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