25 de noviembre de 2016

Chucherías, el premio que nunca se debe ofrecer

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Chucherías, el premio que nunca se debe ofrecer
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No es raro que un niño prefiera una chuchería a un plato de acelgas. Incluso muchos adultos si supieran que son beneficiosas para la salud en lugar de tan nocivas también las incluirían en su dieta. Sin embargo está comprobado tomar estos productos con asiduidad tiene múltiples efectos negativos en el organismo.

Muchos padres lo saben y por ello emplean este tipo de productos a modo de premio con tal de racionar su consumo entre los más pequeños. Una actividad que la Asociación Española de Pediatría, AEP, desaconseja en los hogares ya que en realidad no contribuye a que los niños entiendan los riesgos que tienen para la salud este tipo de productos.

Enseñar a comer con responsabilidad

Los pediatras alertan de que emplear la chuchería como premio por una buena actividad o en muchos casos como 'regalo' entre parientes no es recomendable. Con estas formas de actuar se contribuye a que el niño en realidad no entienda que estos productos son perjudiciales, sino que los vean como algo extraordinario y que deben tener a toda costa, con lo cual se está perdiendo una lección importante a nivel nutricional.

En este punto lo mejor es hacer entender a los más pequeños que las chucherías, aunque están muy ricas, son un producto que si se abusa de él aparecerán numerosos problemas de salud. La misión es enseñarlos a actuar con responsabilidad y que entiendan la necesidad de racionar la ingesta de este tipo de artículos.

Cuidado con los zumos y otro tipos de bebidas

No sólo se debe enseñar los riesgos que entrañan las chucherías. Otros productos como zumos envasados, refrescos carbonatados, batidos, etc. contienen unos altos niveles de azúcar que también son perjudiciales para la salud del más pequeño y que son vistos como menos peligrosos que las golosinas.

Además estos productos se emplean en muchas ocasiones como elemento para calmar la sed de los más pequeños, cuando lo recomendable es que estuvieran presentes en las comidas. En el caso de los zumos siempre es mejor integrarlos en meriendas, almuerzos, cenas y desayunos, mientras que los refrescos y jugos envasados son mejor emplearlos de forma periódica y nunca cómo método para hidratarse.

Siempre hay excepciones

Estas recomendaciones no significan que los niños nunca deban probar las chucherías. Los pediatras explican que siempre hay excepciones como cumpleaños, aniversarios, bodas, etc. Momentos especiales que no supongan que la ingesta de estos productos se convierta en un hábito y que además contribuyen al entendimiento de que las golosinas y otros productos azucarados sólo deben tomarse en ocasiones especiales.

Además siempre se recomienda que la toma de estos productos se acompañe de otras comidas ya que los dulces son menos perjudiciales porque al haber más saliva y otros alimentos, el azúcar está menos tiempo en contacto con los dientes.

Damián Montero

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