Los traumas infantiles pueden acarrear problemas cardíacos en el futuro

Los traumas infantiles pueden acarrear problemas cardíacos en el futuro
31 de diciembre de 2017 ISTOCK

Toda acción tiene su consecuencia en el futuro, incluso aquellas que no controlamos. Hay situaciones que terminan derivando en realidades que a nadie le gustaría vivir. Un ejemplo son los traumas infantiles, eventos que suceden y que marcan para siempre a los menores: un accidente de tráfico, la despedida anticipada de un ser querido, un cambio de aires repentino, etc.

Sin embargo, los traumas infantiles no solo marcan a los menores a nivel psicológico. Una investigación de la Asociación Americana del Corazón sugiere que estos eventos en los niños hacen que la salud cardíaca de los mismos se vea alterada en el futuro. Una llamada de atención para no dar poca importancia a las situaciones que puedan derivar en estos problemas en los niños.

Prevención y tratamiento

Esta investigación de la Asociación Americana del Corazón se basó en la revisión de estudios ya publicados en los que se encontró una asociación firme entre las experiencias traumáticas en la infancia o adolescencia y la mayor posibilidad de desarrollar afecciones como la obesidad, la hipertensión o la diabetes tipo 2 durante las etapas más tempranas de la vida adulta.

Si bien a día de hoy no está claro cómo los traumas infantiles afectan a la salud del corazón, la investigación propone una nueva hipótesis. Esta teoría sugiere que las reacciones conductuales, de salud mental y biológicas reaccionan ante un estrés elevado. De esta forma a esta ansiedad se contesta aumentando la comida para calmar los nervios o ingiriendo alcohol de forma habitual, o simplemente haciendo que el individuo viva constantemente intranquilo.

Por ello, en primer lugar desde la Asociación Americana del Corazón se sugiere ahorrar a los niños escenarios susceptibles de derivar en trauma infantil. Por ejemplo evitar que puedan ver situaciones de extrema violencia en el hogar o responder de forma agresiva a sus malos comportamientos. En segundo lugar se recuerda que aunque pueda parecer que un suceso no es tan grave, para la mente de un niño puede tener consecuencias.

Los padres deben acompañar a sus hijos en los momentos más delicados para ellos, en especial en situaciones como la muerte de un ser querido, casos de acoso escolar o una mudanza a un lugar lejano en donde deben empezar de cero. En caso de que sea necesario, tampoco es descartable la búsqueda de apoyo profesional por parte de algún psicólogo.

Ayuda en situaciones traumáticas

Los traumas infantiles pueden tener graves consecuencias a largo plazo. Por ello desde la Asociación Americana de Psicología se brindan estos consejos para ayudar a los niños que atraviesen estas situaciones:

- Dedicar tiempo para curarse. Tenga en cuenta que puede ser un momento difícil en su vida. Dedique tiempo a lamentar las pérdidas que ha sufrido. Trate de tener paciencia con los cambios en su estado emocional.

- Las personas más cercanas al niño deben escucharle y solidarizarse con su situación.

- Incitar al niño a que comparta su experiencia en formas que le resulten cómodas, como hablar con familiares o amigos cercanos, o escribir sus impresiones en un diario.

- Investigar si existen grupos de apoyo locales, disponibles con frecuencia para aquellas personas en situaciones.

- Introducir comportamientos saludables para perfeccionar la capacidad de enfrentar el estrés excesivo, un cuerpo sano invita a una solución más rápida.

- Establecer rutinas como comer en horas regulares y seguir un programa de ejercicios.

- Si no se aprecian mejorías, acudir a un especialista.

Damián Montero

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