23 de febrero de 2015

La influencia de las emociones en la conducta de los niños

La influencia de las emociones en la conducta de los niños
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Experimentar emociones como la alegría, el enfado, el miedo, la tristeza...hace que nos comportemos de un modo u otro. Esta influencia de las emociones es aún mayor en los niños, ya que no disponen de recursos para identificar, comprender y manejar sus estados emocionales. La mayoría de las conductas no deseadas en los niños son la parte observable de una emoción negativa.

Los seres humanos somos emocionales por naturaleza. Desde el nacimiento y de una manera casi imperceptible nuestras emociones nos acompañan, dirigiendo nuestro modo de actuar e incidiendo en nuestra forma de pensar. La influencia de las emociones en la conducta de los niños es indiscutible, no se trata de reprimir las emociones, sino de controlar su influencia.

La influencia de las emociones en la conducta de los niños

Las emociones, los pensamientos y las conductas, están en constante interacción, generando una mutua influencia que va a determinar el bienestar de los niños. Los pensamientos (interpretaciones de los acontecimientos y situaciones), van a provocar determinadas emociones, y estás a su vez son las responsables de la conducta que se pone en marcha. Pero la influencia no acaba aquí, las emociones demasiado intensas a su vez pueden y suelen distorsionar el pensamiento, dando lugar a interpretaciones poco realistas y creando un patrón conductual especifico.

Por ejemplo, el niño que escucha un ruido en la noche y piensa que es un monstruo: este pensamiento provoca la emoción de miedo. Y el sentir miedo genera una conducta concreta como esconderse debajo de la cama, gritar, llorar, ir al cuarto de sus padres, etc. Si ese miedo es demasiado intenso, va a contribuir a una distorsión de los pensamientos (todas las noches viene un monstruo), y el consiguiente patrón conductual (llorar todas las noches, no poder dormir solo, etc.).

Somos lo que sentimos, por eso es imprescindible apostar por una educación emocional que les dote de los recursos necesarios para identificar, comprender y manejar los estados emocionales. De este modo serán capaces de controlar sus estados emocionales antes de que éstos les controlen a ellos.

Las emociones negativas y su influencia en la conducta de los niños

Las emociones negativas también forman parte del repertorio habitual de los pequeños, como son la ira, la frustración, el enfado, la tristeza, el miedo, etc... Estas emociones pueden controlar la conducta de los niños y dominar su pensamiento.
Muchas de las conductas indeseadas como las rabietas, las contestaciones, las mentiras, etc... son la parte observable de una emoción negativa.

Las emociones negativas forman parte de las personas. No son agradables, pero no es malo experimentarlas. No se trata de reprimir estas emociones en los niños ya que esto puede tener efectos mucho más perjudiciales a la larga. Se trata de controlar la influencia de la emociones en la conducta de los niños. Si les educamos desde la inteligencia emocional conseguiremos que desarrollen vías de salida más positivas para esas emociones, que sean ellos los que controlen la conducta y el pensamiento.

Trucos para controlar la influencia de las emociones en la conducta de los niños

1.   Preocúpate por la educación emocional de los niños.
2.   Proporcionales un clima de confianza y seguridad donde puedan expresar sus estados emocionales libremente a través de la palabra.
3.   Enséñales a identificar sus emociones y comprenderlas.
4.   Desarrolla el pensamiento positivo, les ayudará para alejar los pensamientos negativos.
5.   Sirve de ejemplo y muéstrales ejemplos reales de emociones y conductas asociadas.
6.   Utiliza los ejemplos para preguntarles y ayudarles a reflexionar sobre las conductas de salida de las emociones.
7.   Enséñales vías de salida alternativas para las emociones negativas como el deporte, la relajación, la comunicación, etc.
8.   Procura el desarrollo de una sana autoestima, ya que es fundamental para una sana gestión de las emociones.
9.   No refuerces las conductas negativas que surgen como resultado de una emoción negativa. Trata de no darles importancia, no prestes demasiada atención a las mismas.
10.   Ayúdales a cuestionar sus pensamientos.

Celia Rodríguez Ruiz. Psicóloga clínica sanitaria. Especialista en Pedagogía y Psicología infantojuvenil. Directora de Educa y Aprende.
Autora de la colección Estimular los procesos de lectura y escritura

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