5 de febrero de 2015

Qué hago si mi hijo no quiere dormir siesta

Qué hago si mi hijo no quiere dormir siesta
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El sueño es esencial en los primeros años de vida de nuestro hijo. Pero también es motivo de angustia en los padres, ¿qué pasa si no quiere echarse siesta? Es una duda muy común entre padres de niños con hasta cuatro años. Aquí está la respuesta, de la mano del doctor Víctor Soto, coordinador del Grupo de Trabajo de Trastornos del Sueño de la Sociedad Española de Neurología Pediárica.

La importancia de la siesta en niños de hasta 4 años

La siesta, hasta los cuatro años, es algo totalmente normal y, de hecho, una necesidad del cuerpo. Según este pediatra, la siesta de nuestros hijos es necesaria a esas edades, y lo normal es que vaya desapareciendo conforme nuestro hijo crece.

De hecho, si nuestro hijo continúa necesitando una siesta larga después de cumplir los seis años probablemente sea indicador de que "algo va mal": o el pequeño no está durmiendo o descansando lo necesario por las noches, o quizá necesita dormir más que lo normal. En tal caso, lo mejor es acudir al especialista.

Ahora bien, ¿cómo debe ser la siesta "perfecta"? El doctor da algunas claves principales: la siesta debe ser de un máximo de dos horas y a primera hora de la tarde, lo que quiere decir que nuestro hijo debe de estar despierto ya sobre las cuatro de la tarde, para que así el sueño no se acerque demasiado a la hora de dormir por la noche.

Asimismo, hay un tercer factor: la siesta debe ser siempre a la misma hora. Esto quiere decir que si tu hijo va a una guardería y allí echa la siesta a la una de la tarde, no es bueno que en el fin de semana se eche a dormir a las tres, porque la rutina en este sentido es esencial.

¿Qué hago si mi hijo no se echa la siesta?

En ocasiones, puede ocurrir que tu hijo no quiera dormir la siesta a su hora, lo que hace que al final caiga rendido antes incluso de las seis de la tarde. Un comportamiento que se debe evitar: si tu hijo no echa la siesta cuando debe, no hay que dejarle que duerma hasta que no sea la hora de acostarse, por mucho sueño que tenga.

Este especialista pone un símil muy acertado para explicarlo: si tu hijo no come al medio día, no le dejas que tome una hamburguesa a las cinco y media de la tarde, ¿verdad? Entonces, ¿por qué le dejas que se duerma la siesta a esa hora? Cada cosa tiene su momento en el día, y es fundamental ser firmes en los horarios marcados.

Los padres, para este pediatra, tienen mucho que ver con el hecho de que los niños no quieran dormir siesta: "a veces fomentamos mal la siesta, no podemos relacionar el sueño con algo negativo", explica, aludiendo a las ocasiones en las que mandamos a nuestro hijo a dormir como forma de reprimenda. Esto, dice, hace que relacione el dormir con un castigo, lo cual no incentiva que quiera acostarse.

Lo que no hay que olvidar cuando queremos que duerma siesta

-   Rutina: para enseñar a dormir a tu hijo, es muy importante fijar un horario de sueño y mantenerlo siempre.

-   Ritual o hábito de sueño: más primordial incluso que el número de horas que duerma tu pequeño, es crear un hábito de sueño, por ejemplo mediante un ritual. Si siempre le acuestas con su osito en su habitación, acabará entendiendo que eso significa que es la hora de echar la siesta.

-   Mantener la calma: ¿que no se ha echado la siesta hoy? No pasa absolutamente nada, deja que llegue cansado a la noche y que duerma sus horas.

-   Higiene del sueño: igual que no dudamos en prácticas de higiene diaria, a veces "no tenemos claro" que la higiene del sueño es tanto o más importante. No le dejes dormir a deshoras si no lo ha hecho en su momento, por muy cansado que esté tu pequeño. "Es mejor que pase sueño y se lo aguantamos a que coja hábitos malos", explica este pediatra, que recuerda que los niños "nos ponen a prueba", pero no por ello podemos ceder.

Asimismo, el pediatra recuerda la importancia de que los pequeños duerman bien por la noche. Por ejemplo, no recomienda que haga un ejercicio muy fuerte poco antes de ir a la cama, porque esto le activará y hará que no pueda dormir, que descanse peor y que al día siguiente esté más cansado. Una rutina y unos hábitos sanos, y evitarás muchos problemas derivados del poco descanso de los pequeños.

Ángela R. Bonachera