8 de abril de 2014

Cómo corregir los celos entre hermanos

Cómo corregir los celos entre hermanos
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En medio de la alegría por el nacimiento de un nuevo hijo, otro miembro de la familia -normalmente el más pequeño- puede sentir que su mundo afectivo se tambalea. Durante esta etapa, los padres debemos estar muy pendientes y saber cómo corregir los celos entre hermanos.

En esta situación, sus reacciones pueden ser de todo tipo -rabietas injustificadas, agresiones a su "rival", comportamientos inaguantables, autolesiones, etc.-, pero no debemos asustarnos ante ellas. Para corregir los celos entre hermanos lo importante es saber que nuestro hijo sufre y que en esos momentos no sólo necesita que le queramos, sino sentirse querido.

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Actitudes que ayudan a corregir los celos entre hermanos

- Antes del nacimiento, hablar con el pequeño y explicarle que el amor no se corta como un pastel -a más hijos, menos trozo- sino que se expande y mejora su calidad.

- Hablar con nuestro hijo sobre las cosas buenas que tiene y que tanto nos gustan de él. Fomentaremos su seguridad y le estimularemos a seguir portándose bien.

- Si hace alguna comparación y vemos que está bajando en su autoestima, podemos hacerle ver que nosotros "con lo mayores que somos", también tenemos defectos y que luchamos para mejorar.

Pedirle que nos ayude en cosas relacionadas con la vida del bebé: escoger la ropa, ver si está calentita el agua del baño, acercarnos la toalla, ponerle la crema en el culete, hacerle muecas para que ría, etc.

No hacer jamás comparaciones: "¡Qué alegría, este niño sí que me ha salido bueno, porque Manolito, mira que eras llorón!".

Hablar con los abuelos y demás familiares o amigos para que eviten excesivos halagos al bebé o comparaciones innecesarias.

No reñirle ante actitudes que son claramente provocadas por los celos. Hablad mucho con él y dadle dosis extra de cariño.

Lo que NO debemos hacer si queremos evitar los celos entre hermanos

- Hacer comparaciones entre los hermanos. "Pedrito, porque no haces como tu hermanito y te duermes ya. ¿No ves que bueno es y como no da guerra?".

- Crear un ambiente competitivo, pues normalmente ganará el más mayor, aunque nuestra intención sea reforzarle. Al contrario, debemos fomentar que jueguen junto y que el "destronado" se sienta útil de poder enseñar cosas a su hermano más pequeño.

Fomentar la rivalidad en lugar de la fraternidad. Esto ocurre cuando magnificamos a un hijo e infravaloramos a otro, incluso les creamos inestabilidad emocional, por ejemplo, con comentarios del tipo: "Creo que a Juanito lo quiero más porque siempre me obedece a la primera".

Manifestar preferencias hacia uno de los hijos. Aunque el carácter de un hijo nos sea más fácil de llevar o de entender, no podemos demostrarlo: "Prefiero que Andrés se vaya con papá y yo me quedo con Marta que me entiendo mejor". El niño interiorizará que quieres más a Marta.

Querer hacer mayor de la noche a la mañana al que fue el pequeño de la casa, exigiéndole tareas que no realizaba hasta entonces.

No reírle las gracias cuando antes sí lo hacíamos.

Prohibirle que se acerque al pequeño por miedo a que le haga daño.

Atender exclusivamente al bebé cuando llegan visitas, olvidando al resto de los hermanos.

No hacerle partícipe de las atenciones que requiere el bebé. "Ahora déjame sola que debo bañar a tu hermano y solo haces que incordiarme".

Mandarle justamente a la guardería el mismo día o mes en el que nace el hermanito. El celosillo creerá que es por culpa del recién llegado.

Decirle que tiene un nuevo juguete, puesto que se trata de su hermanito y no podrá hacerle "gamberradas".

María Lucea

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