19 de abril de 2016

Amigos imaginarios, ¿qué recomienda la AEP?

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Son muchas las preguntas que surgen en los padres cuando ven a sus hijos jugar con una persona que solo existe en la mente del niño ¿Es normal que el niño tenga un amigo imaginario? ¿Quiere decir que el pequeño tiene una carencia que le lleva a inventarse sus compañeros?

La Asociación Española de Pediatría, AEPED, señala que no hay por qué preocuparse en este sentido ya que señala que en la mayoría de las ocasiones los amigos imaginarios son la traducción del desarrollo de la imaginación de los pequeños.

Tener amigos es algo importante durante la infancia. Compartir el ocio con otros niños hace que el pequeño desarrolle sus habilidades sociales y contribuye al crecimiento emocional. En ocasiones, la búsqueda de estas amistades lleva a los niños a crearse amigos en su imaginación, un hecho que preocupa a los padres que no entienden por qué sus hijos recurren a los amigos imaginarios para tener acompañantes con los que jugar y pasar el tiempo.

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Amigos imaginarios: ¿son sinónimo de falta de cariño?

La AEPED es clara en este sentido y considera que "un amigo imaginario no tiene nada que ver con una carencia de cariño en el niño, al menos en la mayoría de las ocasiones". Esta asociación apunta a que estos compañeros inventados se deben al desarrollo de la fantasía e imaginación infantil, por lo que en principio no hay que preocuparse por una posible carencia afectiva en los hijos como comúnmente se piensa.

Amigos imaginarios

La AEPED señala que tener un amigo imaginario es otra forma de realizar una representación mental y luego jugar con ella, como cuando el pequeño finge que habla por un móvil invisible o chuta un balón que solo él ve. La AEPED señala que al menos al 30% de los niños en España tienen un amigo imaginario, por lo que a priori es más común de lo que se piensa. Este organismo también apunta a que la aparición de estas amistades suelen aparecer en torno a los dos años y finalizan a los siete.

¿Qué deben hacer los padres ante un amigo imaginario?

En principio la aparición de un amigo imaginario no debe inquietar a los padres porque como ya se ha dicho solo es el resultado de la evolución de la imaginación infantil. No hay que interceder en este juego siempre que esta actividad se traduzca en un momento feliz para el pequeño. De hecho la AEPED considera que el niño que crea en su mente un amigo tiene mayor capacidad de comprender las emociones y las creencias de los demás.

Es decir, el niño que cuenta con una amistad imaginaria tiene una mayor empatía emocional, con lo cual esto contribuirá a su interacción en el futuro con personas reales. Además, la AEPED también apunta el juego simbólico es esencial para desarrollar habilidades cognitivas, lingüísticas y sociales. No obstante, esta asociación también señala que si se observa que la presencia de esta compañía de fantasía provoca malestar, ansiedad o miedo en el niño; habrá que consultar con el pediatra para buscar una solución.

¿Cómo son los amigos imaginarios?

A pesar de que sólo son los niños quienes pueden ver a estas amistades, los padres sí se pueden hacer una idea de la forma que tienen estas compañías ya que en la mayoría de los casos comparten unas características determinadas.

1. Un amigo imaginario casi siempre es un ente con súper poderes que al pequeño le gustaría tener y que plasma en esta creación y alguien amable que siempre le va a brindar apoyo y cariño. Un ejemplo muy común es un amigo sabio que reposa en su hombre y que tiene la respuesta a todo.

2. Esta amistad también contribuye a la autoconfianza del niño ya que se sentirá más cómodo en su compañía. Una seguridad que le ayudará a la hora de enfrentarse a determinados problemas, por lo que su autoestima se verá acrecentada. Por ello los padres no deben ni reprimir ni fomentar la existencia de un amigo imaginario, eso sí, habrá que tener dejar clara la responsabilidad del pequeño cuando este le eche la culpa a su amigo imaginario.

3. Los amigos imaginarios suelen desaparecer en torno a los siete años, es decir, cuando el niño comienza a madurar y entabla amistades con compañeros reales que suplen a los de su fantasía. Por ello, como se ha dicho antes, es bueno mantener la calma ante la presencia de una compañía de este tipo y solo interceder cuando esta se revele como perjudicial para el niño.

Damián Montero

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