8 de febrero de 2019

Fuera virus: ayúdale a recuperarse

Fuera virus: ayúdale a recuperarse
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Cuando un bebé o un niño cae malito la primera preocupación de los padres es cuidarlo para que se recupere lo antes posible. Aún cuando el niño comienza a sentirse mejor son necesarias grandes dosis de paciencia e imaginación para poder aliviarle. Además, al no poder salir de casa y mucho menos jugar en el parque con sus amiguitos se suelen poner bastante nerviosos. Existen algunas trucos muy sugerentes que servirán para ayudar a mejorar al niño lo antes posible.

No es raro que los bebés se pongan malitos de vez en cuando. Si no les ataca un simple resfriado, puede ser una faringitis o una gripe la que les envíe directamente a la cama. Cuando esta situación se produce no sólo es importante ayudarle a recuperarse cuanto antes sino también intentar que su convalecencia sea lo más llevadera posible.

Entre sábanas y almohadones

Recordemos que cuando son pequeños, los niños no poseen unas necesidades excesivamente complicadas por lo que no nos resultará muy difícil aliviarles su malestar. Así, si nuestro pequeño puede levantarse procuraremos habilitar un cuarto donde pueda jugar libremente y sin riesgo de peligrosas corrientes que podrían agravar su estado.

También es importante que vigilemos sus actividades. Por ejemplo, cuando un niño se acalora excesivamente, puede comenzar a sudar con el consiguiente peligro de enfriamiento.Y para que el niño se olvide durante unas cuantas horas de sus virus podemos poner a su disposición algunos juegos que les exijan iniciativa e imaginación: unos cuantos cuentos, por ejemplo, para colorear pueden ser los mejores aliados en estos casos.

Un enfermo en casa: ayúdale a recuperarse

Para que los niños acepten mejor las medicinas en formato jarabe, una opción es intentar disimulárselos en un zumo de naranja aunque existe un pequeño truco que no suele fallar: cada vez que le toque ingerir sus medicinas podemos simular que su muñeco preferido también se encuentra enfermito y que éste es capaz de tomarse lo recetado por el médico sin rechistar.

Durante los días que dure la fiebre tendremos especial cuidado con el baño, pues no sería de extrañar que el niño cogiese frío a la entrada o salida del mismo. Para evitarlo procuraremos caldear la habitación con anterioridad.

Lo que no debemos hacer, si es posible, es renunciar al chapoteo nocturno ya que, suele ser tan beneficioso que, no sólo permitirá que nuestro pequeño duerma mejor sino que, además, le hará sentir más cómodo tras una jornada de sudor y fiebre.

Habitación aireada: fuera virus

Cuando el problema del niño sea un simple catarro podemos recurrir a un humificador para crear un ambiente más húmedo que favorezca su recuperación. Y si no tenemos uno, siempre podemos echar mano al tradicional cazo de agua hervida. Eso sí, procurando mantenerlo en todo momento fuera del alcance de nuestro pequeño.

Para evitar que el ambiente termine por cargarse en exceso procuraremos ventilar convenientemente la habitación todas las mañanas, aunque esto suponga que tengamos que volver a caldearla más tarde. De este modo, podremos estar completamente seguros de que nuestro hijo descansa en un ambiente realmente agradable y beneficioso para su salud.

Consejos para ayudar a recuperarse de los virus

1. Si tenemos unas marionetas en casa podemos jugar con nuestro pequeño a interpretar con ellas alguno de sus cuentos preferidos. Al niño le encantará esta forma tan divertida de pasar el tiempo.

2. Si el niño/a está cansado, lo mejor es acostarle en la cama. No es aconsejable que derroche sus energías inútilmente pues lo importante es que se recupere cuanto antes.

3.  Evita exponer al niño a peligrosas corrientes. Es más, antes de sacarle de la cama caldeemos la habitación en la que pasará el resto del día.

4. Mientras que el niño se encuentre en cama podemos animarle a ampliar su vocabulario. Para conseguirlo podemos ojear con él unos cuantos libros infantiles repitiendo juntos los nombres de los objetos que vayamos descubriendo en cada lámina.

5. Utiliza a su mascota preferida como aliado. Si el niño se encuentra malito simulemos que también se encuentra enfermito su muñeco más querido. De este modo, nos resultará mucho más sencillo administrar las medicinas y cuidados a nuestro pequeño pues verá que no es sólo él el que se tiene que tomar las cosas con paciencia y agrado.

Cristina Álvarez

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