29 de agosto de 2020

Ansiedad en niños, una cuestión más allá de los "nervios"

Ansiedad en niños, una cuestión más allá de los "nervios"
La ansiedad en niños es real y merece toda la atención de los padres. - ISTOCK

La ansiedad es una de los peores estados en los que puede entrar una persona. En esos momentos el cuerpo se bloquea, el aire falta y la negatividad se apodera de todo el individuo. A menudo se relacionan estas sensaciones con la vida adulta, y nunca se tienen en cuenta a los más pequeños de la casa. Si los niños afirman estar en una situación similar, directamente se piensa en que simplemente tienen "nervios".

Pero la ansiedad en niños es una realidad, tal y como afirman los profesionales del Hospital Sant Joan de Barcelona. Una situación que puede manifestarse en situaciones "cotidianas" como una inquietud excesiva al separarse de sus padres para ir al colegio o por hechos que todavía no han ocurrido. Algo que requiere no solo atención inmediata sino acciones encaminadas a evitar los efectos negativos.

Ansiedad en niños

A menudo, la ansiedad en niños se manifiesta a través del miedo o la percepción de peligro a algo tan simple como, por ejemplo, caer de la bicicleta. Algunos eventos sociales, o enfrentarse a un examen, pueden causar estos sentimientos. En algunos casos estas sensaciones se interiorizan hasta el punto de desarrollar "habilidades de supervivencia" para afrontar estos "retos".

Entre los efectos más inmediatos de la ansiedad en niños, se pueden destacar los siguientes:

- Cognitiva. La atención en niños se desplaza de manera automática a la "amenaza potencial". El efecto sobre el pensamiento de una persona puede variar de la preocupación leve a extremo terror.

- Fisiológica. Los efectos incluyen un aumento de las palpitaciones, respiración superficial, temblores o zarandeos, sudoración, mareos o aturdimiento, sensación de "debilidad en las rodillas", congelación, la tensión muscular, dificultad para respirar y náuseas.

- Conductual. Las personas se involucran en ciertas conductas y se abstienen otros como una forma de protegerse de la ansiedad.

Ayudar a un niño con ansiedad

¿Qué puede hacer un padre si detecta un cuadro de ansiedad en su hijo? El primer paso es no restarle importancia a la situación y tomarlo tan en serio como si sucediera en un adulto:

- Aunque lo más normal es que el padre o la madre quieran ayudar al hijo evitando o escapando de las situaciones que lo angustian, esto solo contribuye a prolongar su ansiedad. En lugar de rescatarlo, se debe ayudar a afrontar sus miedos y resaltar cada intento que el niño realice para encontrar una solución.

- Hablar con los hijos sobre la ansiedad, lo que está sucediendo en su cuerpo y por qué le sucede. Muchos niños y jóvenes no saben el que se siente cuando están ansiosos, y puede ser muy aterrador. Incluso podrían pensar que están muy enfermos o que están teniendo un ataque al corazón. Que pueda entender qué le pasa disminuye la ansiedad y las preocupaciones y ayuda a controlarla.

- Usar metáforas. Describirle la ansiedad como una ola a montar o navegar.

- Ayudarlo a hacer respiraciones profundas y lentas, a través de su nariz durante tres tiempos y a través de su boca por otros tres.

- Enseñarles técnicas distractoras para que se centren en otras cosas.

- Ayudar a que se den cuenta de que sus pensamientos están interfiriendo en su rendimiento, y alentarlo a tener ideas más racionales y objetivas que sustituyan los pensamientos negativos automáticos.

Damián Montero

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