22 de junio de 2019

Actividad física en verano, un decálogo para ponerse en marcha

Actividad física en verano, un decálogo para ponerse en marcha
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Las vacaciones ya llegaron, ¡tanto tiempo delante esperando a ser ocupado! Muchas son las actividades que pueden llenar los meses de ocio en casa. Si bien es cierto que nunca está de más aburrirse un poco para fomentar la imaginación y la creatividad de los pequeños, un poco de organización para que el calendario de los niños no esté vacío.

Una buena idea para el verano puede ser el deporte. Muchas son las horas que se dedican a otros menesteres mientras dura el curso: la jornada escolar, los deberes o las extraescolares pueden impedir que los más pequeños practiquen la actividad física. Con el fin de promover un estilo de vida, y teniendo como base el decálogo de la Asociación Española de Pediatría y Atención Primaria, AEPap, te ofrecemos los mejore consejos para que estas actividades sean más comunes en casa.

Decálogo para introducir el deporte en casa

1. La realización de actividad física moderada o vigorosa debe ser durante un mínimo de 60 minutos. Se puede repartir en dos o más sesiones.

La mayor parte de estas actividades debe ser aeróbica e intercalando actividades vigorosas para el fortalecimiento muscular y óseo 3 veces por semana.

2. No al sedentarismo. Cualquier actividad física cotidiana es mejor que la opción sedentaria. Caminar, un paseo en bicicleta, subir por las escaleras en lugar del ascensor. Aunque en verano el calor pueda amodorrar, hay que tratar de moverse en lugar de quedarse frente a los aparatos de aire acondicionado.

3. Diversión y socialización. Siempre es mejor una actividad física en grupo para fomentar la socialización de los más pequeños y que sea divertida en lugar de fomentar solo la competición.

4. Seguridad. El entorno físico debe ser adecuado y sin peligros. En el caso del verano se recomienda realizar la actividad física en horarios que no sean peligrosos por las altas temperaturas, o que se lleven a cabo en un entorno acuático que refresque.

5. En cualquier condición de salud. La actividad física se adapta a cualquier estado de la persona, aunque esta tenga algún tipo de minusvalía.

6. Cuestión de hábitos. La práctica de ejercicio debe convertirse en una rutina y no en un hecho puntual. El verano, que ofrece una mayor cantidad de tiempo libre, puede ser una gran ocasión para adaptar estas prácticas al calendario.

7. Actividad prioritaria. Los padres deben ajustar el calendario de los más pequeños para que las actividades físicas sean una nota común en el día a día de los más pequeños de la casa.

8. Dar ejemplo. Los padres deben participar en las actividades físicas. Los mayores son el espejo en el que se miran los pequeños y del que toman referencias.

9. Hidratación. Los padres deben asegurar el aporte de líquidos, en especial durante el verano, para evitar la deshidratación de los más pequeños.

10. Alimentación variada y equilibrada. Junto a la hidratación y la seguridad en las prácticas deportivas, es un pilar fundamental para que el deporte no tenga efectos nocivos sobre la salud.

Damián Montero

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