7 batallas personales para conciliar vida profesional y familiar

7 batallas personales para conciliar vida profesional y familiar
17 de octubre de 2018 ISTOCK

La conciliación es el verdadero techo de cristal de las madres hoy en día. El gran riesgo del conflicto entre el trabajo y vida personal es caer en el victimismo y la culpa: sentirse víctima del sistema, de la empresa, de la sociedad... Es pensar que ya como están las cosas, no hay otro remedio que fracasar en alguno de los dos ámbitos o bien renunciar a uno de ellos. El victimismo en la negación de las capacidades personales y supone el inicio de lo que puede acabar en una depresión.

Después de asesorar durante 25 años a altos directivos de más de 400 empresas de casi medio centenar de países, Luis Huete, profesor del IESE y profesor invitado de Harvard y Thunderbird, y autor del libro Construye tu sueño, se dirige a personas con ambición con un interesante recetario para gestionar sus sueños de forma eficaz.

Huete plantea una estrategia integrada para lograr el triunfo en el terreno personal y profesional. La premisa de partida es clara: el éxito es más duradero si se gestionan simultáneamente los sueños personales y los laborales. 

¿Vives o trabajas? 7 batallas para lograr el equilibrio personal y profesional

1. Desea tanto el logro personal como el éxito profesional
Hay que ambicionar los dos logros y a la vez. No uno cuando se logre el otro. Es más fácil triunfar en lo profesional que en lo personal. Sin embargo, sin calidad humana no se consigue mucho en las relaciones personales. En cambio, todos conocemos a personas con un fuerte desequilibrio personal que han tenido éxito profesional. La satisfacción íntima que da el logro personal es de más intensidad y más estable que la profesional. Por tanto, el verdadero reto humano es conciliar el logro en ambas facetas. La forma más inteligente de conseguirlo es hacer del logro personal la prioridad sobre el logro profesional.

2. Alimenta inteligentemente las necesidades emocionales
Hay cuatro deseos básicos (necesidades emocionales) que mueven la conducta de las personas y que hay que alimentar a diario.
La primera es que hay que alimentar el deseo de seguridad, certeza, confort, control. Pero esto no quiere decir evitar las dificultades. Hay que aprender a vivir sin miedo, saber enfrentase a los riesgos etc.
El segundo deseo es la necesidad de variedad. Es el deseo de cambio, sorpresa, reto. El aburrimiento y la apatía son algunos mecanismos de aviso de esta necesidad emocional. Para ello, hay que ponerse objetivos y retos, aspirar a ser más culto, tener interés por las cosas.
La tercera necesidad a ser alimentada es la singularidad, de destacar. Es un deseo legítimo como los demás, pero puede ser gestionado de manera poco inteligente por ejemplo, siendo despectivo, criticando a los demás etc..
El cuarto deseo es la conexión, de compartir, de ser aceptado. Las personas que aprenden a vivir sin miedos, a retarse, a valorar su papel en la vida y a sentirse cercana a los demás, acaban produciendo una enorme energía en sus vidas. No es buena idea hacer que la medida del éxito personal sean: el dinero que se gana, la posición que se ocupa, las relaciones que se consiguen o la imagen que se tiene. Cuando las personas se alimentan emocionalmente mal en sus lugares de trabajo o en su vida personal, se producen dos resultados: por un lado, se rechaza interiormente lo que se hace, el trabajo o la familia, o ambas y eso a su vez, provoca una reacción de frustración personal.

3. El crecimiento personal
Es el secreto para hacer contribuciones valiosas en las actividades profesionales y en los entornos personales. El éxito profesional y personal está en hacer cosas que sean valoradas por los demás y que acrecienten la demanda que uno tendría en el mercado para hacerlas. Pues bien, para hacer contribuciones valiosas la clave está en el desarrollo personal.

4. Mecanismos de defensa para gestionar los conflictos
Los conflictos bien gestionados, siempre son una palanca de mejora personal y, por tanto, de contribución a medio plazo. Es una falacia pensar tanto que la conciliación trabajo-vida personal va a estar exenta de conflictos importantes como que cualquier mecanismo de defensa es de por sí beneficioso. Los conflictos entre vida personal y profesional han de gestionarse con mecanismos de defensa maduros, trucos que utilizamos las personas para alejar de nosotros ese foco de tensión.Los siguientes diez mecanismos de defensa maduros son:
Conocerse mejor (¿Qué faceta de mi carácter es la que está estropeando las cosas?);
Razonar (descomponer la gran bola de nieve);
Anticiparse y prever;
Desplazar el conflicto del foco de atención: ocio sano (para evitar llegar a la zona de estrés malo hay que relajarse);
Reducir la carga emotiva y desdramatizar;
Sentido del humor (saber reírse de uno mismo);
Altruismo y espíritu de servicio (buscar el bien de los otros);
Ascetismo (como intento de canjear el placer inmediato por una gratificación posterior de un orden superior;
Dar un significado y una finalidad al conflicto (cualquier circunstancia puede ser positiva, se puede aprender algo, las cosas suceden por el bien de uno);
Controlar el foco, la interpretación y actuar (los conflictos son fuente de mejora personal).

5. Disciplina para mejorar las relaciones
Hay tres niveles de relaciones a las que se puede aspirar. De peor a mejor son las siguientes:
Nivel 1: cuando esa relación es puramente para recibir lo que uno desea. La relación se mantiene siempre que sirva para mis propósitos.
Nivel 2: cuando se espera una reciprocidad. Se da para recibir. Se espera una equidad y si no la hay, se rompe la relación.
Nivel 3: cuando una parte se compromete a servir las necesidades de la otra parte sin necesariamente, esperar nada a cambio.A mayor nivel de relación, las satisfacciones pueden llegar a encontrarse.

6. Centrarse en el día a día sin esperar un golpe de suerte.
La mejor palanca para cambiar el curso de los acontecimientos son las decisiones que se tomen a partir de este momento sobre la conciliación entre trabajo y vida. La falacia con la que podemos engañarnos es que hay que sacrificar el presente para optar a un futuro mejor que vendrá en forma de proceso natural. No se puede pensar que toca machacarse, dejarse la piel unos años, sacrificar lo que haga falta a corto plazo y todo ello por una idea un poco vaga de recompensa de futuro.

Generar un futuro atractivo consiste en visualizar el contenido de ese futuro. Cada uno se tiene que hacer una serie de preguntas futuras: ¿Qué es lo que quiero llegar a conseguir en mi vida personal? ¿Qué contribuciones de valor puede aportar en mi vida personal como en la profesional? ¿Qué recompensa en la vida me gustaría recibir?

7. Lograr más abundancia interior y exterior
Es una gran falsedad pensar que es poco lo que las personas pueden hacer para lograr más abundancias en sus vidas. Las tres variables que inician el sistema de progreso personal son: "cómo pienso y en qué creo"; "cómo miro a la realidad" y "cómo interpreto subjetivamente las cosas de mi alrededor". Uno de los conflictos entre vida personal y laboral es no disponer de tiempo para todo. Por eso, hay que conseguir mayor productividad en el uso del tiempo (eliminar, simplificar y combinar). Hay que crear en ambos ámbitos un número similar, en número e intensidad, de recuerdos entrañables y gratificantes.

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