20 de febrero de 2015

Los principales cambios en los jóvenes tras la crisis

Los principales cambios en los jóvenes tras la crisis
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La juventud es la etapa en la que las personas se preparan para asumir las responsabilidades de la vida adulta, cuando se definen proyectos vitales y se establecen prioridades y objetivos de futuro. El estudio de la Obra Social La Caixa La transición de los jóvenes a la vida adulta nos da a conocer en qué medida la crisis ha cambiado ciertas tendencias en la forma de aceptar las responsabilidades adultas.

Y es que precisamente para aceptar de buen grado las responsabilidades adultas es necesario que los jóvenes dispongan de oportunidades estimulantes, de incentivos capaces de promover su desarrollo personal y de comprometerles con el sostenimiento y la mejora de la sociedad. Es cierto que las posibilidades formativas, de consumo y de libertad personal de los jóvenes de hoy son incomparablemente más grandes que las que tuvieron sus padres o abuelos. Pero también lo es el hecho de que la incertidumbre respecto al futuro es mayor en el momento presente, lo que acarrea problemas como la poca capacidad de emancipación y las escasas perspectivas laborales.

¿Qué ha cambiado en los jóvenes tras la crisis?

1. Tardía emancipación. El estudio muestra que el elemento fundamental que diferencia a los jóvenes españoles de sus homólogos europeos es el tardío abandono del hogar familiar. Se trata de una tendencia que se mantiene en el tiempo y que no ha variado sustantivamente con la crisis, lo que apunta a un estilo cultural de dependencia familiar aceptado. 

Esta práctica comienza a ser cada vez más compartida por otros jóvenes residentes en el entorno europeo, ya que en la actualidad se está constatando una tendencia generalizada a retardar la salida del hogar familiar, con diferencias sustantivas según el país de residencia: tan solo el 24% de los jóvenes finlandeses con edades entre los 15 y 29 años vive con sus padres, frente al 55% de los jóvenes españoles de la misma edad.

Sin embargo, el análisis específico del caso español ha permitido constatar que los jóvenes retrasan su salida del hogar familiar ante la falta de oportunidades; mientras que antes se retrasaba hasta llegar el momento de casarse para formar una familia, en la mayoría de los casos. Actualmente, se encuentran sin opciones para elegir, por lo que podríamos decir que han sustituido la "dependencia familiar elegida" por la "dependencia familiar impuesta" debido a las adversas circunstancias económicas. Además, el 70% de los jóvenes españoles estaría dispuesto a abandonar el país por un tiempo determinado.

2. Formación y nivel educativo elevado. Nunca en la historia de nuestro país los jóvenes habían alcanzado un nivel educativo formal tan elevado. Al relacionar formación y empleo, se aprecia que son los jóvenes que están en los dos extremos formativos (es decir, los que tienen una titulación superior y los que no llegan a cumplir la escolarización obligatoria) quienes sufren en mayor medida las consecuencias negativas de la inestabilidad laboral. A mayor nivel educativo, mayor es el nivel de ocupación. Así pues, el desempleo ha afectado fundamentalmente a los jóvenes sin cualificación. 

El reto de activar políticas para los jóvenes

Las evidencias presentadas en este estudio sobre las transiciones de los jóvenes españoles en el marco comparado europeo plantean varios retos:

1. Potenciar la vivienda joven en alquiler a bajo coste. Sirve para favorecer un proceso de emancipación.

2. Mayor protección al trabajador. La adaptación del modelo de "flexiguridad" existente en Dinamarca y en los Países Bajos, donde el paro es muy reducido, está indicado para paliar los efectos del desempleo juvenil. Se trata de un mecanismo de regulación laboral que combina la posibilidad de cambiar de empleo con una elevada protección al trabajador para que pueda realizar la transición de un empleo a otro con unas garantías mínimas de estabilidad y continuidad.

3. Motivación para los estudiantes.Contra el abandono escolar prematuro es aconsejable adaptar los objetivos de la educación secundaria a las motivaciones de los jóvenes, inmersos en una sociedad global en la que se prima el uso de las nuevas tecnologías.

4. Adaptación de la oferta de titulaciones de formación profesional, secundaria y universitaria a la oferta de trabajo.

5. Flexibilizar los itinerarios formativos y favorecer la adquisición de competencias transversales en los grados universitarios.

6. Invertir en capital humano en todos los niveles educativos, incluida la educación infantil.

7. Favorecer el emprendimiento en tiempos de inestabilidad económica como alternativa para aprovechar las ideas de los jóvenes y activar el mercado de trabajo.

8. Activar las políticas sociales y de juventud encaminadas a la prevención de la pobreza.

9. Fortalecer las políticas de juventud para favorecer la participación y el asociacionismo de los jóvenes en los diferentes ámbitos institucionales.

10. Incentivar políticas de compatibilización laboral y familiar y, por tanto, la formación de la familia entre los jóvenes.