9 de julio de 2015

Una mejor educación se asocia a una vida más larga

Una mejor educación se asocia a una vida más larga
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El nivel educativo de una persona está directamente relacionado con su salud y, por tanto, con el mantenimiento de una vida más larga. Esta es la afirmación que se desprende de un estudio realizado en Estados Unidos y publicado en la revista PLOS ONE, cuyos resultados indican que muchas muertes se pueden prevenir elevando el nivel educativo de las personas.

Para llegar a la conclusión de que la baja educación acorta la vida, los investigadores calcularon primero el número de muertes entre personas que no habían finalizado el instituto, y después, las muertes que habrían ocurrido entre esas mismas personas si tuvieran las mismas cifras de mortalidad que el grupo que sí había completado esta etapa educativa. La diferencia entre ambas cifras es el número de vidas que, potencialmente, se podrían haber salvado. Las conclusiones fueron que, si en 2010, los chicos y chicas estadounidenses que no habían terminado el instituto lo hubieran acabado, se podrían haber salvado 145.243 vidas.

El nivel educativo influye en la salud

A pesar de que una parte de la asociación entre muertes y educación puede ser casual, una máxima en Salud Pública relaciona el nivel educativo de una persona con su estado de salud, ya que gracias a un mayor conocimiento de las enfermedades y su prevención puede dar lugar a comportamientos saludables, que no se adoptan cuando se desconocen sobre todo en materia de nutrición y drogas.

Concretamente, el estudio ha revelado que las personas con un mayor nivel educativo, llevan una dieta saludable, hacen más ejercicio de manera regular y consumen menos drogas. Y además, en caso de enfermedad, el paciente presenta una mayor continuidad en los tratamientos prescritos por los médicos.

La educación ahorra costes sanitarios

Si las conclusiones de este estudio se pusieran en práctica en España, la Seguridad Social ahorraría muchos costes, teniendo en cuenta que hoy el porcentaje de jóvenes que dejan de estudiar una vez terminada la ESO es del 21,9%, una cifra que dobla la media de la UE.

En todo el mundo, la realidad es que el 10% de los niños no reciben ni la formación más básica, es decir, la educación primaria. Según UNICEF, si todos los niños del mundo pudieran simplemente, aprender a leer, 171 millones de personas menos vivirían en la pobreza absoluta.

Marisol Nuevo Espín

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