27 de febrero de 2019

Cómo explicamos que... mamá está enferma

Cómo explicamos que... mamá está enferma
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Los hijos saben que su madre estará siempre con ellos, en los momentos buenos y en los malos. Por ello, la enfermedad de la madre puede constituir uno de los momentos más duros de la vida de un niño. ¿Cómo explicamos que mamá está enferma para que sepa interiorizarlo y aceptarlo de la mejor manera posible?

'Mamá' y 'papá' son las primeras palabras que pronuncia un niño. Sus padres, que le han dado el nombre por el que será conocido y reconocido durante toda su vida, son sus baluartes, y le aseguran el amor y la fuerza necesaria para desarrollar plenamente su potencial y alcanzar una vida plena.

La madre ampara a su hijo desde el momento de la concepción, ofreciéndole un amor incondicional. Es la primera en acogerle en sus brazos, en mostrarle la belleza, ternura y bondad del mundo, algo esencial para que pueda abrirse a la realidad con confianza y alegría.

Como es lógico, la enfermedad de la madre supone en primer lugar un trago amargo para los padres. Es necesario que lo acepten ellos primero, antes de tratar de explicárselo a sus hijos de una forma sana y adecuada.

Aunque existen muchas maneras de comunicar esa enfermedad a los hijos, es importante buscar la más adecuada. Eso no pasa por esperar al 'momento idóneo', porque tal momento, simplemente, no existe. Por el contrario, tenemos que conseguir transformar el momento presente en el mejor posible, con imaginación, coraje y dulzura.

Es importante tener en cuenta que la elección del modo de comunicar la enfermedad depende no solo de los padres, sino también de la enfermedad en sí, de la situación familiar y de la situación y personalidad de cada hijo.

7 consejos para explicar que mamá está enferma

1. Es bueno preguntar al médico todas las dudas que nos surjan sobre la enfermedad y sus consecuencias. También es importante hacer ver a nuestros hijos que no lo sabemos todo sobre la enfermedad y que tenemos que ir aprendiendo sobre ella y de ella, y que lo haremos contando con ellos.

2. Puede ayudarnos pensar y ensayar la explicación que nos gustaría ofrecer a nuestros hijos (incluso escribiéndola en un papel), así como las posibles preguntas que podrían surgir a continuación teniendo en cuenta la personalidad y carácter de cada hijo.

3. Cuando mamá está enferma, suele experimentar una serie de cambios físicos e incluso psicológicos que los hijos, casi con total seguridad, percibirán. Les tranquilizará conocer los motivos de esos cambios, adecuando la cantidad de información y el nivel de complejidad a su edad y madurez. Si bien la mayoría de los niños se adapta pronto a estos cambios, a algunos les cuesta más y hay que tener especial paciencia y ternura con ellos.

4. Es recomendable que seamos los padres los que contemos a los hijos lo que está pasando, dedicando a ello todo el tiempo necesario, sin interrupciones y con gestos de ternura que harán mucho más fácil la aceptación de la noticia.

5. Cuando la enfermedad se prolongue en el tiempo, será necesario tener múltiples conversaciones con los hijos. Es muy importante que los hijos perciban constantemente que los padres les escuchan, les ayudan a resolver sus dudas y que les apoyarán para superar las dificultades que inevitablemente aparecerán.

6. Si mamá necesita pasar unos días o una temporada en el hospital, es conveniente explicárselo a los hijos con suficiente antelación y de forma positiva, para que entiendan que forma parte del tratamiento de la enfermedad y con el objetivo de que mamá mejore y si es posible se cure.

7. Mientras dure el ingreso hospitalario, es bueno involucrar a los hijos en el cuidado de mamá. Para ello se les puede sugerir que preparen regalos sencillos y personales para ella, como un dibujo, un cuento, una carta, etc.

Cómo explicamos que está enferma... a cada uno según su edad

Las explicaciones que se ofrezcan a los hijos sobre la enfermedad de su madre necesariamente tienen que estar adaptadas a su edad, utilizando un lenguaje adecuado a su madurez, teniendo en cuenta que cuanto más pequeños son, menor capacidad de comprensión tienen y que algunas enfermedades resultan más difíciles de explicar que otras.

- Los niños de 2 a 3 años de edad simplemente necesitan saber que su mamá no se encuentra bien, que está malita. Puede ayudar contárselo mediante un cuento. Puesto que a esta edad los niños todavía no son capaces de expresar sus sentimientos, es importante que intentemos conocerlos observando su comportamiento.

- Los niños de 3 a 5 años suelen tener miedo a separarse de los padres. Si mamá tiene que ser ingresada en un hospital y van a ser cuidados por otra persona es importante explicárselo bien. Aunque a esta edad los hijos ya comprenden lo que es estar enfermo, todavía no son capaces de percibir la diferencia entre una enfermedad leve y una grave.

- Los niños de 6 a 11 años pueden entender una explicación sencilla de lo que es la enfermedad y de cómo afecta al organismo. Una clave puede ser descubrir qué es lo que saben y a partir de ahí construir la explicación. Es importante que, como con los más pequeños, les animemos a expresar sus sentimientos, miedos y preocupaciones.

- Durante la adolescencia (entre los 12 y los 17 años), los hijos son capaces de comprender la complejidad de la enfermedad que sufre su madre y de los tratamientos que requiere, y por ello es fundamental que les proporcionemos información suficiente, aunque evitando determinados detalles que no sean necesarios y que puedan causarles excesiva preocupación. A esta edad les resulta particularmente complejo expresar y mostrar sus sentimientos, y por ello los padres han de esforzarse especialmente para animarles a que se desahoguen.

Debemos resaltar que la enfermedad de la madre, con todo el drama que supone para toda la familia y particularmente para los hijos, puede y debe vivirse de manera constructiva, como una oportunidad para crecer juntos en el amor y la esperanza. No cabe duda de que la familia puede aprender mucho de la enfermedad y los lazos que unen a todos sus miembros pueden quedar reforzados por la lucha conjunta para superarla.

Paloma De Cendra. Psicóloga y terapeuta

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