El pensamiento crítico: ¿por qué enseñar filosofia a los niños?

El pensamiento crítico: ¿por qué enseñar filosofia a los niños?
5 de noviembre de 2018 ISTOCK

¿Por qué? es la pregunta por excelencia de la filosofía, pero también el enunciado por el que empiezan muchas de las preguntas de los niños durante sus primeros años de vida. Los niños se lo cuestionan todo, en cada uno de ellos hay un pequeño filósofo dispuesto a replantearse el mundo de una forma diferente mediante el pensamiento crítico y reflexionar sobre algunas cuestiones aún sin respuesta por parte de la humanidad.

Pero, ¿deberíamos enseñar filosofía a los niños o simplemente podríamos provocar su frustración ante la complejidad de algunos conceptos? "La filosofía es una herramienta eficaz para fomentar la reflexión, la lógica y reforzar los valores entre los niños", señala Sergio Díez, impulsor de la Escuela de Filósofos en el grupo educativo Brains International Schools.

"Nuestro objetivo no debe ser abarcar grandes conceptos o teorías, sino enseñar a los niños que hay cuestiones en las que no existe una respuesta correcta o errónea. Lo importante son las competencias que aprenden durante este proceso como la capacidad de argumentar, la tolerancia hacia el resto de opiniones, la adopción de una posición crítica, y lo más importante, la capacidad de formarse una opinión crítica sin dejarse influir por los demás", comenta Sergio Díez.

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La idea fundamental es enseñar a los niños a pensar a través de la filosofía y del pensamiento crítico. Cuestionarse el porqué de las cosas es muy beneficioso para el futuro de los niños porque fomenta su autonomía, su capacidad en la toma de decisiones y refuerza su autoconfianza.

1. La lectura, su mejor aliado: instaurar el hábito de la lectura es muy importante, incluso en aquellos niños que todavía no han aprendido a leer, ya que podemos hacerlo nosotros junto con ellos. Los cuentos infantiles tienden a presentar conflictos sencillos entre los personajes que podemos analizar con los niños y aprovechar para preguntarles que opinan sobre ellos.

2. Mantén viva la curiosidad: no solo debemos ser nosotros quienes recibamos las preguntas, sino que también debemos ser nosotros quienes se las formulemos a los niños para mantener despierto su interés por el conocimiento. Para ello, lo mejor será optar por preguntas abiertas, en vez de preguntas cerradas que se puedan responder con un monosílabo.

3. Anímale a dar su opinión: y, sobre todo, hazle saber que sus opiniones son importantes. Además, exponer sus opiniones le ayudará a organizar sus pensamientos y le permitirá construir un relato de forma ordenada. También es importante enseñarles a respetar las opiniones de los demás, que es la base de valores como la tolerancia y el respeto.

4. Fomenta el diálogo y el debate: no debemos de confundir el debate con la discusión. Nuestro objetivo debe ser que el niño se acostumbre no sol a dar sus opiniones de forma razonada, para así exponerlas correctamente (en tono y estructura). En función de la edad podremos plantear temas de mayor o menor dificultad. De este modo, ayudaremos a generar procesos de escucha activa y construcción grupal del conocimiento, mediante la participación y el diálogo en torno al tema seleccionado.

5. Actividades extraescolares para futuros filósofos: generalmente, este tipo de actividades se plantean en grupo para que los niños puedan dialogar y compartir experiencias y opiniones. Un ejemplo, son las clases de teatro, ya que invitan al niño a ponerse en la piel de otra persona y reflexionar sobre sus conflictos.

Concha Hernández. Profesora de Filosofía y Valores en el grupo educativo Brains International Schools

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