3 de octubre de 2016

La obediencia: ideas para responder al NO de los niños

La obediencia: ideas para responder al NO de los niños
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No te sorprendas si tu hijo hacia los dos años de edad comienza a decir NO. Su inteligencia está funcionando. Está en ese momento evolutivo de la individualización y autoafirmación (se da cuenta que es distinto a sus padres y hermanos), del egocentrismo (piensa que es único, carece de la capacidad de conocer las necesidades de los demás), y de la oposición (hace un uso exagerado de ese YO que está descubriendo).

Sin embargo, no podemos consentir esos "NO" tan descarados. Debemos ejercer una autoridad positiva, con razonamientos acordes a su edad, lejos de las amenazas, pero también, que vaya descubriendo que el NO trae consecuencias negativas. Esta es la base de la obediencia, una virtud que podemos ir forjando con ideas para responder al NO de los niños.

Escucha 'noes' desde que es bebé

¿Te acuerdas de la primera vez que le dijiste NO, cuando de bebé se llevó el jabón a la boca? Y después, vinieron otros noes, porque su creciente autonomía motriz le ha ido llevando a buscar situaciones de peligro, a tocar lo que no debía, a descubrir el mundo que le rodea. Y vosotros, ¿cómo habéis ido reaccionando a esas situaciones arriesgadas? Quizás con un NO a secas, serios, sin más explicaciones que podría haber necesitado, a pesar de que era pequeño.

Y esos NOES vuestros los ha retenido en su mente y ahora, con dos años o menos, los está reproduciendo. Esta razón, junto a su momento evolutivo de la autoafirmación, es lo que le lleva a responder con un NO a muchas cosas que se le pide.

Por lo tanto, ya sabes lo que le pasa, ya le comprendes. No hay que confundirlo con la desobediencia. Eso no quiere decir que le dejes actuar a sus anchas, porque tu función como padre o madre es educarle, ayudarle a que comprenda qué pasa cuando él dice NO a un encargo o petición que le hacéis.

Los terribles dos años de los niños

Los dos años son conocidos como los "terribles dos", pues a partir de esta edad, los niños experimentan un deseo constante de validar su independencia. "Es una época muy interesante para los padres, ya que sus hijos se desarrollan intelectual, social y emocionalmente; es el momento en el que ellos muestran lo que necesitan y quieren explorar el mundo exterior", afirma la pediatra Paula Henderson.

Por otra parte, están también en un momento que necesitan saltarse los límites, nos retan para probarse a sí mismos sin saber hasta dónde pueden llegar. Por esta razón, suelen responder con un NO de manera explícita a todo lo que se les pide, hacen como que no nos oyen o bien, expresan su autoafirmación con pataletas y rabietas.

La obediencia de los niños: ideas para fomentarla

No debemos confundir esta actitud con que el niño sea un desobediente total. Nuestro hijo ha comenzado a ser más independiente y es necesario y saludable para su madurez que lo experimente. Aunque los padres debamos comprender esta actitud, no tenemos que excedernos en permisividad y trataremos de seguir inculcándole la costumbre de obedecer.

No es un desobediente, pero puede serlo. Estáis en el mejor momento para enseñarle a cambiar esa actitud negativa y egocéntrica a otra más positiva, de apertura y de socialización. Todavía no es un desobediente. Sin embargo, si le acostumbráis a que diga NO continuamente, sin corregirle, lo será. Aprovechar esos NOES para ir educándole en la obediencia, pero no le digáis que es un desobediente, sino: "Se que quieres hacer esto que te he pedido porque quieres que mamá (o papá) se ponga contenta. Sé que quieres ser un niño muy obediente".

¿Por qué se niega?

Además de, como hemos mencionado, porque está en esa etapa del egocentrismo que durará hasta casi los cinco años, también puede negarse a cumplir nuestras indicaciones que le damos por distintos motivos, según la psicóloga Lidia Ametller Martínez:

- Para llamar nuestra atención. En ocasiones los padres estamos pendientes de nuestro hijo sólo cuando se comporta de manera inadecuada.

- Está habituado a que nosotros acabemos haciendo por él lo que le pedimos. En muchas ocasiones, con tal de no pelear, de no escuchar sus rabietas, o sus chillidos, le consentimos aquello que en un principio le habíamos negado o prohibido, o bien, lo hacemos nosotros eso que le hemos pedido.

- No escucha lo que le pedimos porque está distraído en otra actividad. Puede que nuestro hijo simplemente esté concentrado con algún juguete, con la peli de vídeo etc., y no nos puede obedecer a la primera. Entonces, tendremos que pedirle que nos mire a la cara y con cariño le daremos la indicación.

- Está recibiendo demasiadas órdenes a la vez.

- No comprende lo que le mandamos.

Cómo responder al NO de los niños

- Haz un ejercicio de valentía, no tengas miedo a esta edad e intenta mirar a tu hijo como un niño inteligente, divirtiéndote. Está descubriéndose. Cuando diga NO, dile ¡¡menuda energía!! Y después, ayúdale a cambiar ese NO por un SI, con paciencia.

- Ante un NO, nunca eludas tu responsabilidad como padre. No le digas: "Se lo voy a decir a papá", o "se lo voy a decir a mamá" o lo que es peor, "se lo voy a decir a tu profe". Estás ante tu hijo y tienes el deber de ejercer tu autoridad.

- Elogios antes que amenazas. Por eso es mejor decirle: "Sé que quieres ponerte este abrigo que estás muy guapa y vamos al cumple de tu amiga que se va a poner muy contenta", en lugar de: "Hoy te pones este abrigo porque lo mando yo y se acabo, o si no, no vuelves a ir a un cumple".

- Piensa a ver si le estás dedicando poco tiempo. Es muy posible que los niños se nieguen a cumplir nuestras exigencias porque al decir NO, son los únicos momentos en que consiguen llamar nuestra atención, aunque sea para regañarles o castigarles.

- Acuérdate que las peticiones deben ser claras y específicas, que quede bien claro el comportamiento que debe seguir. Por eso, es mejor decir "no pongas los pies en el sofá", que "pórtate bien".

- Prueba la siguiente táctica a ver qué resultado te da. Si tras una indicación, el niño responde con un NO o continúa haciendo lo que le has prohibido (excepto situaciones de peligro que hay que cortar tajantemente) mírale fijamente a los ojos, sin repetirle la orden. En principio con cara seria, después sonríe. Te aseguro que con esta actitud, en la mayoría de las ocasiones realizará la acción.

Marta Rojas
Más informaciónen el libro: Tus hijos de 1 a 3 años. Autora Blanca Jordán

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