26 de octubre de 2016

La ciberdependencia: la adicción al móvil

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Existen términos nuevos o poco familiares dentro de la ciberdependencia y que tienen que ver con la adicción al móvil ¿Sabemos qué es nomofobia y mobilfia? La nomofobia es el miedo acervado, angustia irracional, pánico o sufrimiento desmedido a no estar conectado al teléfono o a Internet para poder interactuar. La mobilfilia es la excesiva afición o simpatía a estos convertida en una adicción obsesiva compulsiva a estar mirándolos continuamente por si se tiene alguna llamada o mensaje.

La nomofobia proviene del inglés al unir: No, Móbile, Fhobia y con ésta no se nace, sino que se hace; se va adquiriendo a través de los años y adueñándose después, principalmente de los adolescentes y jóvenes. La nomofobia y la mobilfilia están íntimamente ligadas entre sí. Son palabras nuevas aceptadas en educación y en los tratamientos médicos para hacer referencia a la ciberdepencia, una de las enfermedades tecnológicas que han acompañado al desarrollo de Internet y la telefonía.

Miedo a no estar conectado

La angustia que provoca el pensar que no se está conectado al móvil, se hace extensiva al ordenador y las otras pantallas digitales, lo que produce la obsesión de estar pendiente constantemente. El gesto de mirar continuamente el teléfono se convierte en una acción compulsiva obsesiva o tic nervioso, que altera a las otras personas presentes. Además, supone una inversión media de cuatro horas diarias por motivos ajenos al estudio o trabajo, más las que se tenga que invertir obligatoriamente.

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Ese tic interrumpe cualquier conversación y no respeta ni el sitio ni las circunstancias del momento. El nomofóbico no puede estar quieto sin mirar su teléfono continuamente, pierde el respeto por la atención que se merecen las otras personas y le impide centrarse en lo que está haciendo, diciendo o escuchando. Esto puede crearle una angustia que lo aleje del mundo real y tenga que seguir enganchado a sus maniáticos tics.

Un impedimento para pensar

Los teléfonos, Internet, las redes sociales, los correos electrónicos, los mensajes de texto, las pantallas electrónicas, etc., son grandes herramientas imprescindibles para el desarrollo del ser humano. Pero cuando se abusa de su consumo, como es el caso actual de gran número de personas, puede llegar a ser un veneno para la persona, la familia y la sociedad, y casi siempre una gran falta de educación. Tenemos que aprovechar las maravillosas ventajas de la tecnología actual, evitando que ésta nos maneje hasta obsesionarnos.

El excesivo tiempo dedicado a estar pendiente del teléfono -muchas veces exclusivamente por diversión- impide que las personas, principalmente los jóvenes y los niños, se acostumbren a pensar, ya que la tecnología piensa por ellos.

Después llegan los problemas cuando se integran en la vida laboral y todavía no han desarrollado las capacidades de comunicación presencial, las del trabajo en equipo, el análisis de las actitudes corporales o saber buscar en la vida real, además de hacerlo en la tecnología virtual. Han aprendido a interactuar con las máquinas, a través de sus amigos virtuales, pero no han aprendido a relacionarse con las personas. Los padres debemos enseñar a los hijos a pensar por sí solos y a esforzarse por hacerlo sin que todo se lo den hecho, ya que los ordenadores están diseñados para "pensar" por nosotros y facilitarnos los resultados inmediatamente, con muy poco esfuerzo.

Situaciones que incrementan y ayudan a detectar la nomofobia

Enganchado al móvil

1. Cuando el teléfono o el ordenador suena, vibra o manda señales de que ha llegado un mensaje y no se puede mirar para ver quién llama.
2. Cuando la ansiedad domina a la persona debido a que tarda en llegar un mensaje prometido, o entra muy despacio debido a su tamaño informático.
3. Cuando le roban el teléfono o el ordenador con toda la información guardada y tienen la sensación de catástrofe.
4. Cuando se quedan sin datos en el móvil con frecuencia.
5. Cuando pierden el teléfono y en él estaban guardados todos los números, los correos electrónicos, el calendario y un sinfín de datos archivados y no saben cómo resolverlo para conectarse con el mundo que les rodea.
6. Cuando se dan cuenta que se les ha olvidado en algún sitio y no lo pueden usar hasta que lo encuentren, si es que lo encuentran.
7. Cuando se descarga la batería y no encuentra la manera de recargarla o sustituirla.
8. Cuando se está fuera de cobertura de la red y no hay señal de conexión.
9. Cuando un virus o ataque informático borra los datos archivados o impide el funcionamiento del teléfono o del ordenador.

Fátima Calzado

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