Los beneficios de hacer sentir a los niños responsables de sus actos

Los beneficios de hacer sentir a los niños responsables de sus actos
22 de abril de 2018 ISTOCK

El proceso de educación de un niño implica hacer que éste reflexione sobre sus actos. La finalidad de todo castigo, charla, o reprimenda es hacer que el pequeño sea capaz de razonar por qué lo ha hecho mal y de esta forma alcanzar un cambio, a mejor, en la actitud de los más pequeños de la casa.

Una de las formas a través de las que puede conseguirse este fin es hacer que el niño sea consciente de su responsabilidad en cada acto. Que sea capaz de sentir la culpa que ha conllevado su mala conducta para que de este modo sea consciente de que hay algo que debe cambiar. Esta es la propuesta de Tina Malti, psicóloga que forma parte de la Universidad de Toronto.

Trabajar a nivel emocional

¿Cómo puede la culpabilidad conseguir que los más pequeños cambien de opinión? Malti explica que al igual que la empatía, esta sensación puede ser una emoción saludable. Los niños aprenden relacionan este sentimiento a situaciones en las que han roto reglas importantes o han faltado a sus obligaciones. De esta manera, el pequeño sabrá capaz de entender la gravedad de la situación.

Una conclusión que ha alcanzado después de seis años que investigó en los que investigó la influencia de la simpatía, la culpa y el razonamiento moral ayudan a los hijos a aprender conceptos de cooperación y otras conductas pro-sociales. Para ello recogieron datos de 175 niños y sus familias y maestros, encontrando que la responsabilidad juega un papel importante en ayudar a los más pequeños a desarrollar comportamientos correctos.

Malti resalta que es en el tramo que abarca de los tres a los siete años cuando el desarrollo cognitivo de un niño les permite comprender que otra persona está descontenta por un comportamiento poco aceptable a nivel social, o en el seno del hogar.

Conseguir que los más pequeños sepan reconocer la culpa tras una mala acción, llevará a un mejor control emocional en el futuro. De esta forma, la próxima vez que se enfrenten a una situación parecida recordarán las consecuencias de la última vez, evitando que de nuevo se transgreda una norma social.

La importancia de la empatía

Una de las formas en las que puede aparecer esta sensación de culpa es a través de la empatía. Esta habilidad social permite a las persona saber qué sienten los demás, una forma de entender las consecuencias de los actos que han supuesto una transgresión de las normas sociales.

Desde el Hospital Sant Joan de Déu explican que la empatía no significa pensar igual o estar de acuerdo la otra persona. Esta capacidad permite a las personas comprender el estado emocional del otro, permitiendo que el niño sea capaz de ponerse en su lugar, aunque no se comparta el punto de vista.

Al mismo tiempo, gracias a la empatía los más pequeños podrán entender cuando otra persona se siente feliz por un comportamiento positivo realizado por ellos. Gracias a ello, querrán repetir su actitud para poder generar de nuevo estas emociones y permitir que tanto la otra persona, como ellos mismos, experimenten estas emociones.

Damián Montero

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