29 de junio de 2019

Aprender música en verano, los beneficios para los más pequeños

Aprender música en verano, los beneficios para los más pequeños
La música tiene múltiples beneficios en el desarrollo de los más pequeños. - ISTOCK - ARCHIVO

La música es el alimento el alma. Pero lejos de acertadas metáforas, estas melodías pueden servir como herramienta para que los más pequeños de la casa mejoren sus calificaciones en otros campos. Así lo asegura un estudio publicado por la revista Asociación Estadounidense de Psicología y que ha sido capitaneado por la Universidad de la Columbia Británica.

Dicho estudio analizó un total de 112.000 expedientes escolares de distintos niños. En concreto, un grupo de estos pequeños realizó actividades para aprender a tocar un instrumento. La finalidad era comprobar cómo los más pequeños de la casa podían valeres de estas nuevas habilidades para mejorar sus calificaciones en asignaturas como matemáticas y ciencias.

Aprendizaje de disciplina

Como ya se dijo antes, de los 112.000 alumnos que formaron parte de esta investigación, solo un grupo desarrolló actividades relacionadas con el aprendizaje de música, bien cantando, o bien a través de un instrumento. En concreto, un 13% formó parte de este grupo de control que fue analizado durante el curso escolar que abarcaba de 2002 a 2003.

Los resultados de la investigación desvelaron que los estudiantes que habían participado en este tipo de actividades presentaron unas mejores calificaciones en asignaturas como Matemáticas y otros tipos de ciencias. En especial, aquellos alumnos que se habían decantado por el aprendizaje de instrumentos musicales frente al resto que optaron por ser vocalistas.

¿Cuál es la conclusión? Según indican los responsables de esta investigación, estos aprendizajes conllevan grandes dosis de responsabilidad y disciplina. Comprometerse con estas actividades supone una gran inversión de tiempo y de constancia que, a la postre, invita a los niños a interiorizar rutinas que pueden aplicar a su vida escolar y, de esta forma, mejorar sus calificaciones.

"Estos estudiantes deben aprender a leer las notas musicales, desarrollar la coordinación entre el ojo, la mano y la mente, desarrollar habilidades de escucha aguda, desarrollar habilidades de equipo para tocar en un conjunto y desarrollar disciplina", indicó uno de los responsables de esta investigación a la hora de explicar los resultados.

Aprender a tocar un instrumento

Los resultados de esta investigación proponen el aprendizaje de música como una de las mejores actividades para ir preparando el curso escolar durante el verano. Estos son otros de los beneficios para los pequeños:

- Desarrollo de la psicomotricidad. Tocar un instrumento supone: conseguir que suene, dar forma a ese sonido y todo ello mientras se lee la partitura. Por estos motivos, la música supone un ejercicio de psicomotricidad de lo más completo.

- Competencia en idiomas. La música tiene frases, sintagmas y palabras que dan sentido a la partitura. Mientras aprenden música mejorarán su aprendizaje como si de una nueva lengua se tratara y aprenderán las competencias necesarias para aprehenderla.

- Pensamiento lógico. En los primeros años en los que se asimila e interiorizan los conceptos básicos de la música, las matemáticas y la lógica son fundamentales para comprender e interpretar el ritmo. Por eso, estudiar música desarrolla el razonamiento lógico y la estructura de los mapas mentales.

- Pensamiento múltiple. A la hora de tocar un instrumento las notas deben de sonar con duración, afinación, intensidad, tiempo e intención. Todo lo que nos pide la partitura.

- Sensibilidad artística. La música es un arte, y como tal, tocar un instrumento ayudará a desarrollar la creatividad a través de la experimentación, ayudará al niño a canalizar sus sentimientos y a fomentar el desarrollo del criterio artístico.

- Capacidad de autoescucha y reflexión. Dominar un instrumento supone un análisis y reflexión en donde hay que escuchar lo que se está tocando, analizarlo y corregir lo que sea necesario.

- Empatía y habilidades sociales. La música se puede tocar en grupo y para ello es imprescindible saber escuchar a los demás, por lo que, se da un desarrollo mayor de la empatía.

- Mejora la audición y el aprendizaje. Los niños reciben entre uno y cinco años de formación musical, realizaran mejores respuestas cerebrales a los sonidos complejos.

- Autoestima. Los avances que realizarán día a día serán una fuente de satisfacción y de superación para el niño que los ayudará a tener una autoestima más fuerte. 

- Será más responsable y cuidadosos. Los instrumentos musicales son delicados, y por tanto, requieren de un cuidado en su manipulación y mantenimiento.

Damián Montero

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