5 de febrero de 2020

La adicción a las compras, ¿se puede prevenir?

La adicción a las compras, ¿se puede prevenir?
Consejos para prevenir que nuestors hijos se hagan adictos a las compras - ISTOCK - ARCHIVO

Es normal sentir esa tendencia a no privar a los hijos de nada e intentar proporcionarles todo aquello que quieren, pero eso no les beneficia. Realmente, en muchas ocasiones actuamos por la propia satisfacción que nos produce el ver cómo reaccionan cuando obtienen lo que desean, pero para ellos lo realmente satisfactorio será el lograrlo por sus propios medios, el ganárselo, pues de esta forma sí llegarán a valorarlo.

Con frecuencia consideramos desagradecidos a los niños que lo tiene casi todo y a costa de nuestro sacrificio, pero es algo normal, las cosas las valora realmente el que se ha sacrificado por ellas.

Cómo prevenir la adicción a las compras

Vivimos en una sociedad consumista, donde los negocios se abren camino a través de escaparates sugerentes, las marcas a través de la publicidad, el patrocinio y de las recomendaciones de influencers y nuestros hijos son sensibles a todo esto.

Para evitar que debido a todo esto se conviertan en niños caprichosos o en adultos adictos a las compras es importante educar a nuestros hijos en la prevención a través de estos seis puntos clave para prevenir la adicción a las compras:

1. Capacidad crítica. Es fundamental que el menor aprenda a descubrir los mensajes solapados, las pretensiones de algunos compañeros, etc., para lo cual es necesario que desde pequeño tenga opción a desarrollar su capacidad crítica. Y para desarrollarla es importante que la vea en sus padres, es importante que crezca en un ambiente donde los adultos que le rodean no permanezcan pasivos ante el bombardeo de mensajes que nos llegan de las películas, los anuncios, la televisión, etc.

2. Información. Los menores deberían recibir desde pequeños información sobre las técnicas y manejos empleados por el marketing y la publicidad. Muchas de estas técnicas son absolutamente desconocidas para la mayoría, y este desconocimiento les deja desprotegidos ante los medios. Cuando los adolescentes descubren el manejo al que muchas veces son sometidos y descubren que muchas de sus decisiones y gustos están mediatizados toman conciencia de lo que es el consumismo.

3. Automotivación. A muchos menores se les acostumbra desde pequeños a ser motivados desde el exterior para todo. Con demasiada frecuencia se les ofrece premios para conseguir que hagan los deberes, que recojan su cuarto, que aprueben, etc., y/o se les amenaza con castigos si no lo hacen. Terminan acostumbrándose a hacer las cosas para conseguir el premio prometido o para evita el posible castigo.

No es nada recomendable premiar a los niños por hacer algo que deben hacer por su propio bien. No deben ser premiados por aprobar o por cumplir las normas de casa, de lo contrario terminarán necesitando motivaciones exteriores para todo, y se acostumbrarán a buscar la gratificación en la actitud de los demás en lugar de la satisfacción personal. La inmensa mayoría de los adolescentes, aunque al principio se nieguen a reconocerlo, termina comprendiendo que las cosas que tienen que hacer repercutirán en su bien, no en el de sus padres.

4. Autoestima. Un buen nivel de autoestima, de autoaceptación y de confianza en uno mismo es fundamental para vencer la actitud consumista. Los menores que no creen realmente en ellos mismos buscan de forma desmedida la aceptación del grupo, y sienten que para ser aceptados e integrarse han de hacer todo lo que hagan los demás y como lo hagan los demás. Algunos incluso buscarán ganarse la admiración o el respeto del resto a base de poseer o lucir cosas o marcas muy valoradas por el grupo (por supuesto siempre lo más caro).

5. El sacrificio: posponer la satisfacción inmediata de los deseos. Si se busca el bien de un hijo es necesario enseñarle lo que es el sacrificio, pero de una forma vivencial: los niños no aprenden del sacrificio de sus padres sino del suyo propio. Necesitan experimentarlo para comprenderlo. Son ellos los que tienen que aprender, lo antes posible, que para tener algo más que regalos es necesario sacrificarse por obtenerlo.

Y no sólo en la posesión de objetos o en los estudios, sino también en las relaciones personales y familiares. Descubrir a los 17 ó 18 años que uno tiene que sacrificarse para conseguir algo que no pueden regalarle resulta frustrante para muchos.

6. La necesidad de carecer. Para enfrentarse al consumismo también es necesario que los niños descubran lo que es el carecer, y no nos referimos a cosas o productos de primera necesidad. Deben aprender desde pequeños que no se puede tener todo lo que se quiere o todo lo que se pide. Cuanto antes aprendan esa realidad más sufrimientos les ahorraremos.

Marisol Nuevo Espín

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