6 de abril de 2017

800 contactos en redes sociales no son 800 amigos

800 contactos en redes sociales no son 800 amigos
ISTOCK

Las redes sociales nos han puesto en contacto con muchas personas y ha traído una nueva forma de interactuar con otras personas. Sin embargo, esto no puede confundirse con una nueva mecánica con la que hacer amigos. Los contactos de estas plataformas no cumplen los requisitos necesarios para considerarse como miembros de un grupo de amistades.

Así se ha querido advertir en el 38 Congreso de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de los colegios de Fomento de Centros de Enseñanza. Los participantes de este evento han recordado a los padres la importancia que tiene educar a las nuevas generaciones en redes sociales, especialmente hacerles entender que "800 contactos no son 800 amigos".

Confusión de amistad

Los ponentes de este congreso explican que no es difícil engancharse a las redes sociales y confundir a las personas que están dentro de ellas con amigos. El flujo de mensajes que se genera en estas plataformas es vertiginoso y la información que se puede compartir con otros usuarios hace que se cree un vínculo que puede confundir a los menores que emplean estas plataformas.

La sensación que tienen los menores al usar las redes sociales es la de estar hablando con un amigo. Por esto quedan confundidos y creen que en realidad están interactuando con personas cercanas y quedan enganchados a estas plataformas ya que es a través donde más interactúan con otros usuarios. Finalmente acaban siendo controlados por estas páginas.

A los hijos hay que enseñarles que la amistad es mucho más que preguntar a alguien cómo le ha ido el día. La creación de este vínculo supone dedicar tiempo, verse en persona, mantener un contacto directo, etc. Por ello se sugiere a los padres que animen a sus hijos a quedar más con sus conocidos, invitarlos a comer en casa y sacar siempre algo de tiempo para bajar a jugar al parque en lugar de quedarse frente a una pantalla.

En caso contrario los niños cada vez se aíslan más y acaban convirtiendo sus casas en pequeñas islas donde se privan del verdadero contacto en persona y que acaba convirtiéndose en verdadera amistad. El primer paso para eso es fomentar el vínculo entre padres e hijos y evitar que estos últimos terminen recluidos en su propio mundo.

Vigilancia de los padres

Los padres deben velar no solo porque sus hijos no confundan contactos en
redes sociales con amigos, sino por el uso que estos den a estas plataformas. Estas son algunas de las cosas que hay que vigilar:

- La privacidad del muro de la red social determinada respecto a sus padres depende de la edad que el hijo tenga. Cuando los hijos son más mayores no podemos controlar sus conversaciones y sus mensajes, pero si es bueno preguntarle con quién las mantiene y quiénes son sus contactos. Cuando son más pequeños, si es bueno supervisar la actividad y entrar en su perfil, pues puede ser la mejor manera de evitar un problema que puede llegar a ser más complicado sin esta medida.

- Poner horarios y límites al uso de los adolescentes de las redes sociales. Es importante que los padres supervisen que no se conecten en tiempo de estudio o en momentos de reunión familiar como las comidas.

- Para ver su perfil, de nuevo hay que tener en cuenta la edad del adolescente. Hacerse un perfil propio y ser contacto de tu hijo es muy útil. También es bueno sentarse a su lado cuando navegue por la red y que lo comparta con los padres.

- Es bueno intervenir en la actividad que hace el hijo en las redes sociales comentándola, preguntando al respecto y corrigiéndoles. Es bueno estar pendiente de la actuación que hagan los adolescentes y asesorarlos para que actúen de la manera correcta, propiciando así la comunicación entre padres e hijos.

Damián Montero

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