9 de diciembre de 2020

Sara Traver: "La leche materna es la mejor vacuna y apoyo inmunológico para el bebé"

Sara Traver: "La leche materna es la mejor vacuna y apoyo inmunológico para el bebé"
Entrevista a Sara Traver, especialista en crianza, alimentación, sueño y lactancia - HACER FAMILIA

A Sara Traver, la maternidad le cambió la vida de tal manera, que hasta a nivel profesional fue una absoluta revolución. Como ella misma confiesa, empezó a estudiar mucho sobre diferentes temas que iba descubriendo a medida que su hija crecía y poco a poco su profesión tecnológica fue cediendo terreno a la de especialista en crianza, alimentación infantil, lactancia y sueño.

Ahora acaba de publicar su primer libro Dulces sueños para niños despiertos, una Guía práctica del sueño infantil, donde los padres encontrarán una estructura totalmente práctica para abordar los cambios básicos necesarios como ajustar horarios, trabajar las muletillas, ordenar las siestas y descansar por la noche.

Ideas para que tu bebé duerma y coma de manera autónoma

P. ¿Los niños pueden aprender a dormir?
R. Los niños vienen ya sabiendo dormir, pero no suelen hacerlo en las condiciones óptimas. Hablamos más de conciliar el sueño. La preocupación de los padres surge cuando tienen un niño que se despierta varias veces por la noche o que tarda dos horas en quedarse dormido y ahí es donde podemos trabajar con la familia. Yo trabajo con los padres, no trabajo con los niños y les ayudo a entender primero toda la parte biológica que tiene que ver con el sueño y saber qué podemos esperar, y a partir de ahí todo lo que tiene que ver con el comportamiento, las rutinas, el favorecer las circunstancias óptimas para que el descanso de la familia sea el mejor posible.

P. ¿Conviene que se echen siestas durante el día para dormir por la noche? 
R. El sueño diurno es un poco más complejo que el nocturno, aunque nos preocupa más la noche porque al final lo que queremos es dormir durante la noche. Es imprescindible tener un sueño diurno saludable y acorde con la edad.

P. ¿Cuántas siestas?
R. Pues dependerá de la edad del niño. A partir de los 6 meses podemos empezar a fijar un patrón más claro. Empezarán por 3 siestas al día, irán reduciendo a 2 a parir de los 9 o 10 meses.

A partir de los 14 o 18, pasarán a una siesta que se mantendrá hasta los 4 años, dependiendo del niño.

El sueño diurno se alarga bastante con la edad y las necesidades habrá que cuadrarlas con las necesidades de actividad. Una estructura correcta de siestas es imprescindible para que las noches empiecen a mejorar.

P. ¿Cuándo debemos dar por perdida una siesta?
R. Debemos intentarlo durante la mitad del tiempo idóneo para esa siesta. Por ejemplo, si tenemos un niño de 20 meses, que tendría que realizar al menos una siesta de una hora y media a dos horas, debemos intentarlo al menos durante una hora completa antes de darnos por vencidos. Incluso se pueden realizar varios intentos, podemos hacer un descanso a la hora y luego volverlo a intentar a los 20 minutos cuando veamos que el niño ya está listo para descansar.

P. ¿Qué hacer cuando solo se duerme con el biberón, con el chupete o con el pecho? ¿Es recomendable quitar estas muletillas? ¿A partir de qué edad?
R. Los hábitos externos de conciliación o muletillas es algo que podemos trabajar casi desde el principio. No se trata de no ayudarles, los niños necesitan nuestra ayuda para dormir y la van a necesitar durante mucho tiempo. Lo que tenemos que intentar es no quedarnos bloqueados en una de esas maneras. Es decir, si cada vez que vamos a dormir, el niño necesita que le ponga el chupete para volver a conciliar, nos estaremos metiendo en un atolladero. Al principio, será muy fácil ponerles el chupete y que se vuelva a dormir, pero a la larga tendrán un sueño inquieto, no serán capaces de enlazar ciclos de sueño por sí solos y todo esto hará que el descanso no sea óptimo.

Es poco frecuente esa imagen idílica de dejar al niño en su cuna o cama y que se duerma solo.

Hay que darles diferentes formas, incluso si utilizamos muletillas, debemos variar y usar otras distintas para no quedarnos atascados.

P. ¿En su dormitorio o en el nuestro? ¿Solo o acompañado? 
R. Esta es una decisión muy personal de cada familia y no hay una respuesta única. Cuando acompaño a las familias en esta decisión, siempre les recomiendo que valoren diferentes factores: "¿cómo se sienten ellos estando cerca o lejos de sus hijos? ¿cómo creen que se sienten ellos? ¿cómo les puede afectar el ruido o el movimiento que hacemos cuando estamos durmiendo? ¿o cómo creen que les afecta a sus hijos el ruido y movimiento que hacen ellos?" Y en base a todo esto, y a decisiones con un carácter más emocional que pragmático, decidir qué es lo mejor para nuestra familia.

P. ¿Existe un momento ideal para sacar al bebé del dormitorio de los padres?
R. No hay un momento perfecto para sacarles del dormitorio. Suelo recomendar no hacerlo antes del año porque muchos siguen comiendo de noche y los traslados a las 4 de la mañana favorecen que acabes metiéndoles en la cama. Escojamos el sitio que escojamos debemos intentar que sea lo más permanente posible.

P. ¿Es aconsejable el colecho?
R. Reconozco que soy bastante fan del colecho, aunque soy más partidaria se separar los espacios mediante una cuna adosada o un colchón a la misma altura. Se puede colechar en la cama siguiendo unas pautas de seguridad muy básicas, pero suele ayudar tener espacios diferentes para no ocasionar molestias y despertares en los niños con el movimiento de los adultos.

P. ¿Qué trucos existen para que los niños concilien el sueño?
R. Es muy importante diseñar la última hora del día. Aproximadamente, hora y media, o dos horas antes del momento que hayamos preparado para dormir debemos eliminar todo tipo de estímulos audiovisuales (ordenadores, tablets, móviles, videollamadas con la familia a última hora del día, juguetes musicales...), es decir, todo lo que genere emociones muy intensas, que aunque sean positivas, originan una carga de estrés. Después el baño, la cena, un cuento y a dormir... Se trata de diseñar una consecución de actividades que sean todos los días más o menos iguales y finalmente nos iremos al dormitorio acompañados de esa persona que nos va a dormir esa noche, no de toda la familia porque cuando alguien se sale es muy perturbador para los niños. Unos minutos a puerta cerrada de intimidad con un cuento o música suave, es decir, de actividad relajante, que no debe durar más de 10 ó 20 minutos es suficiente y después de esto apagamos luces y a empezar a dormir.

P. ¿Por qué la lactancia sigue creando tantas dudas e inseguridad a las madres?
R. Lo más importante que toda mujer debería hacer en los tres últimos meses de embarazo es acudir a un grupo de apoyo de lactancia, cada 15 días o todas las semanas y tener una asesora de lactancia de referencia. Las primeras horas tras el parto son muy críticas. Y después empoderarte como mujer, es algo que está en nuestra naturaleza. Si surgen dudas tenemos que buscar ayuda para solventarlas y luchar por nuestras lactancias, si es nuestro deseo, porque es muy provechoso tanto para el bebé como para la mujer.

P. ¿Cuáles son los beneficios para la madre como para el bebé?
R. A la mujer, la lactancia le protege de distintos tipos de cáncer, ayuda en la regulación del peso después del parto y tiene muchos beneficios sobre todo a nivel emocional y de vinculación con el bebé. En el caso del bebé, es el alimento más perfecto que existe para él, ni la mejor formulación ha conseguido imitarla porque la leche materna es un tejido vivo que va tan cargada de defensas y nutrientes que no es comparable con ningún otro alimento. La leche materna es la mejor vacuna que podemos ofrecer en estos tiempos, el mejor apoyo inmunológico y ayuda a largo plazo en la regulación del crecimiento del bebé.

P. ¿Cómo realizar un correcto destete?
R. El destete es algo muy personal. A mi consulta llegan familias que necesitan realizar un destete muy rápido por circunstancias laborales o de salud, pero si hablamos de la forma más natural, guiado por el bebé, la primera pauta es la técnica de no ofrecer, pero no negar. Hay que tener en cuenta que un destete natural puede llevar mucho tiempo, dependerá del carácter, del apego y de la relación que tenga el niño con el pecho. De manera natural es raro que los niños se desteten antes de los dos años y medio. Hay circunstancias o crisis de lactancia malentendidas que se suelen confundir con un destete.

P. ¿Qué es el baby-led weaning y qué nos puedes contar en torno a sus ventajas?
R. La traducción literal sería destete producido por el bebé, pero en español esta traducción no suena muy bien porque parece que estamos haciendo algo enfocado a destetar al niño y no es la realidad. Yo suelo utilizar el término de alimentación a demanda, que básicamente se gestiona a través de sólidos sencillos, pero que se puede hacer también con una alimentación mixta que incluya triturados. Consiste en que sea el niño el que marque el ritmo tanto de la introducción de sólidos como de los alimentos que va escogiendo, las texturas que más le interesan y que sea el protagonista de la alimentación. A diferencia de cuando ofrecemos alimentos triturados, que el niño es un sujeto pasivo al que estamos alimentando, en este caso el niño toma el control absoluto. Nosotros solo ponemos a su alcance alimentos saludables con un formato y una textura adecuadas y es el niño el que va manipulando, desde que inicia la alimentación complementaria, estos alimentos.

Para quien no lo conozca, es un método realmente sorprendente ver cómo un niño puede coger un trozo de plátano y comérselo con absoluta destreza.

Tiene muchos beneficios a nivel de desarrollo, a nivel psicomotor, a nivel emocional, de relación con la comida, de aprendizaje de alimentos, de texturas...

P. ¿Cómo iniciarse en este tipo de alimentación con seguridad y dejar a un lado la concentración de nutrientes de los purés desterrando mitos?
R. A nivel de volumen es cierto que no podemos comparar un puré con unos trocitos de calabacín a la plancha. Ya hay estudios, incluso avalados por la Asociación Española de Pediatría AEP, que confirman que a nivel calórico son exactamente iguales porque cuando practicamos Baby-led weaning solemos ofrecer cocciones un poco más complejas. Al final, cuando ofreces un puré estás poniendo verduras hervidas, pollo al vapor y una cucharadita de aceite de oliva y parece que tiene más volumen, pero las calorías que recibe están siendo al final las mismas. Tenemos que desterrar la idea de que los padres tenemos que tener un control tan exhaustivo de lo que comen nuestros hijos. Los niños que tienen comida a su alcance van a comer antes o después. Tenemos que esperar a ver cómo se regula su interés en unos alimentos u otros, su apetito, y acompañarles en todo ese proceso. Son niños igualmente saludables y que disfrutan mucho de su alimentación.

P. ¿Cómo iniciarles en esta alimentación sin miedo a que se atraganten?
R. El tema de la masticación y de los atragantamientos es lo que más dudas produce en los padres y se preguntan "pero, ¿cómo va a comer si no tiene casi ni dientes? Los niños mastican con las encías, no con los incisivos. Hay algunos hitos que debemos tener en cuenta: el niño tiene poder sentarse, mostrar interés por los alimentos, tener una buena coordinación ojo-mano-boca para llevarse los alimentos a la boca y tenemos que presentar los alimentos con una buena textura que favorezca la manipulación. Al principio deben ser trozos grandes y que puedan aplastar con sus encías. La prueba para ofrecerle un alimento es que puedas aplastarlo fácilmente con tus dedos. Un trozo de plátano sí, un trozo de zanahoria cruda, no. Alimentos que no funcionan son los redondos y escurridizos como las uvas, pequeños y duros como los frutos secos, que seguirán siendo peligrosos durante muchos años.

P. ¿Con qué alimentos deberíamos comenzar el Baby-led weaning?
R. No hay un alimento mejor que otro, pero con el alimento que empecemos tenemos que estar seguros porque nuestras emociones en ese momento son las más importantes. Empecemos por alimentos que nos hagan sentir bien y dentro de esa categoría prioricemos alimentos ricos en nutrientes. Se puede empezar directamente por pollo, por ejemplo. No hay que seguir el orden de la fruta, la verdura o los cereales con gluten o sin gluten, podemos empezar por cualquier alimento.

P. ¿Cómo introducir los alimentos al bebé para evitar alergias?
R. Si en casa no hay alergias en padres, abuelos o hermanos, es difícil que exista una alergia alimentaria en el bebé. Hay una serie de alimentos que están en el top de alergias en la infancia que son los lácteos, los huevos, las lentejas, el kiwi, el melón, la merluza, el gallo... Estos son alimentos que tienen una incidencia algo mayor. Conviene introducirlos de uno en uno para identificar el alimento que causa alergia más fácilmente, con calma, uno cada día, sin mezclar muchos alimentos nuevos de golpe, pero con la tranquilidad de que las probabilidad de desarrollar una alergia alimentaria no es tan alta.

Marisol Nuevo Espín

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