13 de noviembre de 2019

Los primeros catarros del bebé: en guardia contra los virus

Los primeros catarros del bebé: en guardia contra los virus
En guardia contra los primeros catarros del bebé - ISTOCK

Unas décimas de más, un estado alicaído, unos cuantos estornudos... estos son algunos de los síntomas que nos pondrán en alerta frente a los típicos catarros otoñales de nuestro bebé. Ahora que se aproxima el frío invierno debemos tener presente algunas recomendaciones que nos ayudarán a aliviar sus constipados.

Sobre todo durante sus primeros meses de vida los niños poseen una gran facilidad para cazar los catarros al vuelo. Sin embargo, a pesar de que estos constipados sean frecuentes y de poca importancia no debemos bajar la guardia. Desde el primer día debemos tomar ciertas precauciones para erradicar cuanto antes esos molestos virus.

¿Cuántos días le dura un catarro al bebé?

Entre 3 y 10 días. Este es el periodo que suele durar este tipo de procesos. Durante estos días el niño sufrirá una molesta congestión nasal que le mantendrá irritado al no poder respirar correctamente. Pasado los primeros momentos es probable que la infección pase a la garganta (el niño toserá un poco) e, incluso, que aparezcan unas décimas de fiebre.

En principio, estos constipados no revisten especial importancia, pero si la fiebre o la congestión duran más de tres días, no debemos dudar en acudir al pediatra, sobre todo si observamos que el bebé comienza a tocarse el oído, clara señal de que le molesta.

Es conveniente utilizar un humidificador en el cuarto del niño. Este es un pequeño truco al que conviene que recurramos siempre que observemos que nuestro hijo se encuentra acatarrado.

Recomendaciones médicas para los catarros del bebé

Tan sólo el médico puede determinar la necesidad de un medicamento para el bebé. Receta en mano, seguiremos al detalle las pautas y cantidades que nos hayan recomendado.

Para dárselo al bebé, podemos usar cuentagotas para verter el jarabe directamente en la garganta y evitar que lo escupa. También suele resultar efectivo hacerlo sobre el lateral de la boca a la vez que apretamos las mejillas del niño. Inmediatamente después, le pondremos el chupete.

Otro truco consiste en recurrir a los chupetes porta-medicinas. Gracias a este original invento podremos introducir el jarabe dentro de la tetina para que el bebé lo tome sin ningún problema.

Y si queremos que ingiera una aspirina infantil, la machacaremos y disolveremos antes en una cuchara.

Las gotas para la nariz es otro de los medicamentos que más prescriben los médicos. Aunque el niño se encuentre muy congestionado solo las usaremos bajo control del pediatra y después de haber limpiado previamente las fosas nasales del niño con un poco de suero fisiológico. Para ello, tendremos que inclinar su cabeza hacia atrás y mantenerle un minuto así tras ponerle las gotas.

Es habitual que el proceso catarral se encuentre acompañado de fiebre, pero lo que debe preocuparnos es el catarro en sí ya que la subida de temperatura no es más que un síntoma. Será el doctor quien nos indique en cada momento si debemos emplear algún fármaco para reducirla. Mientras tanto, recurriremos a pequeños trucos como el baño templado, las compresas húmedas o darle líquido a menudo.

Entre virus y bacterias: catarros y complicaciones

La causa de la mayoría de estos resfriados suelen ser virus. A pesar de carecer de importancia pueden llegar a debilitar los sistemas de defensa del bebé y favorecer la entrada de bacterias que provoquen otras complicaciones como bronquitis, infecciones de oído...

Sin llegar a obsesionarnos, debemos procurar eliminar las posibles vías de contagio para el bebé. Por ejemplo, si somos nosotros los que estamos acatarrados en casa tendremos que procurar lavarnos las manos para jugar con el niño o preparar su comida, así como evitar toser encima del pequeño.

En cualquier caso, el mejor método para evitar que el niño se acatarre será no arrimarlo a personas enfermas, acostumbrar su cuerpo a la temperatura media ambiental y sacarle al aire libre varias horas al día, intentando no exagerar el abrigo.

A la hora de dormir, evitaremos taparle excesivamente, pero procurando siempre que sus pies no se queden fríos. En los ambientes cerrados procuraremos controlar que la temperatura no sea muy alta y, sobre todo, que haya la suficiente humedad en el ambiente.

Consejos para cuidar los catarros del bebé

  1. No nos lancemos a medicar al niño por nuestra cuenta. Lo que a nuestros inexpertos ojos puede parecer un simple constipado podría ser algo mucho más importante.·
  2. Si no estamos seguros de lo que le ocurre al niño no dudemos en acudir cuanto antes al pediatra. Más vale pecar de prudentes que de todo lo contrario. 
  3. Los catarros son especialmente contagiosos, por lo que debemos evitar que el niño entre en contacto con personas enfermas ajenas a la familia.· Salvo que tenga fiebre o infección un bebé acatarrado debe seguir su vida normal, sus paseos, baño, etc.Los virus hay que airearlos y al bebé le vendrá bien cambiar de entorno.
  4. Procuremos no abrigar en exceso al bebé. Durante los paseos, cara y manos deben quedarle libres, para que pueda disfrutar y aprender de su alrededor. El gorro no es necesario si la temperatura es superior a 0 grados o no hace demasiado viento.
  5. Si nuestro bebé se acatarra con bastante frecuencia, en las zonas secas puede ser muy útil disponer de un humidificador en el cuarto del bebé
  6. Para que nuestro hijo aprenda desde pequeño a regular su propio calor corporal debemos intentar no abrigarle en exceso en casa.Asimismo, la temperatura del hogar debe rondar los 20-22 grados centígrados. Por la mañana, procuraremos ventilar con el fin de renovar adecuadamente el aire de toda la casa.

Con el fin de que mame o tome mejor el biberón si tien catarro de nariz apliquemos unas gotitas de suero fisiológico media hora antes de cada toma en cada fosa nasal. El niño se sentirá lo sufiencientemente descongestionado como para succionar mejor.

Marina Berrio

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