10 de agosto de 2012

Los bebés bilingües diferencian otras lenguas pese a no haberlas oído antes

Los bebés bilingües diferencian otras lenguas pese a no haberlas oído antes
HACER FAMILIA

BARCELONA, 10 Agosto

Los bebés de ocho meses que crecen en un hogar bilingüe pueden diferenciar otras lenguas que nunca antes han escuchado, incluso llegan a distinguirlas al ver cómo se hablan estas lenguas "sin sonido", como si leyeran los labios.

En cambio, los bebés monolingües no son capaces de ello, indica un estudio liderado por la investigadora de la Universitat Pompeu Fabra Núria Sebastián.

El objetivo era entender el origen de las ventajas cognitivas que las personas bilingües desarrollan en algunos aspectos. Por ejemplo, los que se crían con dos lenguas tienen más capacidad para seleccionar información relevante e ignorar la irrelevante, es decir, que fijan su atención mejor que los monolingües. También se adaptan con más facilidad a los cambios e incluso el alzheimer aparece más tarde en ellos, señalan varios estudios.

El equipo de Sebastián trabajó con la hipótesis de que los bebés bilingües enseguida desarrollan la capacidad de separar sus dos lenguas maternas y aprender las propiedades de cada una. Esta sería, según ellos, una de las causas de las diferencias en el desarrollo cognitivo de bilingües y monolingües.

En el experimento, cuyos resultados publica la revista científica Psychological Science, los investigadores pasaron un vídeo sin sonido de tres mujeres hablando indistintamente en francés e inglés a un grupo de bebés de ocho meses. Estas "caras parlantes" leían fragmentos de El principito, de Antoine de Saint-Exupéry. En total, 48 bebés vieron los vídeos, 24 de ellos eran monolingües, tanto en castellano como en catalán, y los otros 24 venían de hogares bilingües catalán-castellano. Mediante un sofisticado método de detección de respuestas, los investigadores observaron que todos los niños de ambientes bilingües se daban cuenta de cuándo las mujeres cambiaban de lengua, del inglés al francés y viceversa. La forma en cómo movían los labios para pronunciar las palabras en uno y otro idioma era distinta, y los bebés lo notaban. En cambio, ninguno de los 24 bebés de hogares monolingües fue capaz de ello.

Leer más: La Vanguardia