Los padres empiezan a perder el control sobre sus hijos en torno a los 13 años, según un estudio

Los padres empiezan a perder el control sobre sus hijos en torno a los 13 años, según un estudio
30 de agosto de 2018 ISTOCK

A medida que los niños crecen empiezan a ganar autonomía y los padres van cediendo su control. Este proceso termina en la etapa adulta con la independencia de los hijos, pero, ¿en qué momento se produce este cambio, a partir de qué edad los más pequeños empiezan a no hacer caso a sus padres y a actuar bajo su mismo criterio, o guiados por el punto de vista de sus amigos y conocidos?

Un estudio realizado por Vitabiotics' Wellteen posiciona en torno a los 13 años la edad en la que los padres empiezan a perder el control sobre sus hijos. Un momento de ruptura en el que los que antes eran los más pequeños que se dejaban guiar por sus padres, ahora son individuos más independientes que salen de este círculo de influencia para adentrarse en otros.

Preocupación por el menú

Después de realizar un cuestionario a más de 2.000 padres de hijos de entre 13 y 18 años, los investigadores comprobaron que uno de los aspectos en donde empezaron a perder el control los padres fue el menú de los más pequeños Cuatro de cada diez progenitores afirmaron estar preocupados por lo que sus niños comían mientras ellos no estaban presentes.

Dicha preocupación nacía de las pruebas encontradas en su hogar, por ejemplo en el 43% de los encuestados encontró envoltorios de dulces o de comida rápida en la mochila de sus hijos o en su habitación. Una situación de descontrol en la que también tiene que ver los nuevos niveles de educación a los que acceden los más pequeños. Si bien en la guardería los padres pueden saber el menú que comerán, en el instituto ante la presencia de cafeterías y máquinas expendedoras, se vuelve una tarea más complicada.

Los autores de este trabajo indicaron que a medida que los niños crecen y ganan autonomía, es normal que empiecen a hacer cosas que no se les permitía en casa. El primer ejemplo es el de la alimentación. En muchos hogares no se permite la comida basura o la presencia de chucherías y otros productos altos en azúcar, por lo que aprovechan sus salidas con amigos para este fin.

Esta ausencia de control también se daba en otros campos como por ejemplo las amistades de sus hijos. Cerca de un 40% de los encuestados reconoció no saber la identidad de estas compañías. Desconocimiento que también se extendía al consumo de algunas sustancias ya que el 44% de los progenitores de estos adolescentes creía que sus hijos habían probado el alcohol, aunque no tenían pruebas.

Estrechar vínculo con los padres

Si bien hay que respetar la autonomía en los adolescentes, la misión de los padres debe ser la de acercarse a ellos y estrechar el vínculo con ellos para conocerlos mejor y estar al tanto de su día a día y aconsejar en caso de que sea necesario. Estos son algunos de los consejos de la Asociación Española de Pediatría:

- Comprensión. Adolescencia es cambio e incomprensión, en lugar de mostrarse alejados de estos problemas, los padres deben mostrarse cercanos y dispuestos a atender cualquier duda en los pequeños.

- Diálogo y consejo. Los adolescentes tienen la sensación de que conocen todo, sin embargo la experiencia es un grado. Los padres deben adelantarse a posibles problemas y tener diálogos con sus hijos para poder brindar información.

- Negociación. A medida que los adolescentes crecen y aumenta su autonomía, dejan de lado las tareas del hogar. Es importante que los padres recuerden estas actividades y su importancia, tanto para echar una mano en casa como en sus obligaciones escolares.

- Comprensión. Una vez superada la adolescencia, es difícil que los padres recuerden aquella etapa, en especial después de producirse un cambio generacional entre padres e hijos en donde muchas cosas han cambiado.

Damián Montero

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