29 de junio de 2020

La nueva normalidad: la adaptación de los adolescentes

La nueva normalidad: la adaptación de los adolescentes
Ideas para trabajar con los adolescentes la nueva normalidad - ISTOCK

En la etapa de la adolescencia, por norma general, a nuestros hijos les cuesta asumir las normas impuestas y suelen cuestionar las decisiones. Ahora, mantener la distancia social con sus amigos y familiares, llevar mascarilla, no poder asistir a clases ni ir a discotecas... les ha cambiado la vida. 

Aunque los adolescentes no son un grupo de riesgo para la Covid-19, sus padres, sus abuelos... si lo son. Al estar en contacto con ellos, nuestros hijos adolescentes deben ser los primeros responsables en respetar las instrucciones del Ministerio de Sanidad para salvaguardar la salud de todos y velar por el bien común.

La necesidad del grupo social, la limitación de todos aquellos "privilegios" que habían ganado con la edad, pueden llevarlos a un "permanente estado de enfado". En esta etapa se hace esencial la escucha activa, sin juzgar. Es importante que se sientan escuchados y valorados, que participen en las decisiones familiares.

Debemos aceptarles tal y como son y ayudarles en la toma de decisiones, intentar aconsejarles pero no abusar de la imposición. Hay que mostrarles afecto, pero al mismo tiempo fijarles normas y límites claros. Hacerles sentir que son importantes para nosotros y que pueden contar con nuestra ayuda.

Durante la adolescencia, hay que hablar con ellos sobre sus sentimientos, interesarse en su día a día, vigilar los cambios de humor o comportamiento y no menospreciar sus problemas ya que para ellos son importantes.

La adaptación de los adolescentes a la nueva normalidad

Para los padres puede ser un desafío lograr que sus hijos cumplan el distanciamiento social. Por ello, es necesario trasmitirles la idea de que no se trata tanto de ellos, como de que cualquier persona puede contagiarse y ser portadora, contagiando a otras personas que sí pueden sufrir efectos muy negativos en su salud.

Resulta conveniente:

- Compartir información sobre la nueva situación, probablemente ellos sepan incluso más que nosotros.

- Respetar ciertos momentos en los que deseen estar solos, darles su espacio y su tiempo, con cuidado de que no se asilen.

- Establecer conversaciones periódicas con nuestros hijos, interesándonos por cómo se sienten, preguntando directamente sus preocupaciones y sus necesidades actuales.

- Invitar a nuevos espacios de reunión familiar, sin obligarles. Crear un momento para hablar o simplemente estar todos en familia.

- Flexibilizar el contacto tecnológico con sus amigos. En esta etapa los amigos son muy importantes, los vínculos que establecen con sus compañeros es uno de los aspectos fundamentales de su desarrollo personal y social. Ahora que ese contacto se ha reducido, debemos ser algo más flexibles en cuanto al uso de móviles y nuevas tecnologías, pero estableciendo siempre unos horarios y unas normas de uso.

- Interesarnos por sus gustos, sus hobbies, es un buen momento para conocer sus gustos y participar en ellos.

Cómo evitar conductas de riesgo en adolescentes

A la hora de prevenir conductas de riesgo en adolescentes, la familia es clave. Es fundamental una comunicación continua y frecuente con ellos, practicando la escucha activa, no abusando de los imperativos y órdenes, y negociando con ellos. Usar el "estar" en lugar del "ser". Por ejemplo, cambiar el mensaje "eres un desordenado" por "la habitación está desordenada". No debemos etiquetar ni comparar.

Al estar más tiempo en casa y ser las redes sociales su principal vía de comunicación con los amigos, es importante estar atentos al tiempo diario que dedican a jugar a videojuegos, o al uso del móvil, ya que pueden engancharse más fácilmente que en otros momentos.

Limitar el tiempo de uso de los aparatos electrónicos y un control parental en el los dispositivos son cuestiones fundamentales que los padres deben tener en cuenta. No se trata de imponer, si no de pactar y acordar con ellos un uso razonable, tampoco de entrar en su intimidad, puesto que poco a poco se van haciendo adultos y hay que respetar su espacio y depositar la confianza suficiente para que sean personas autónomas.

Ana Ciruelos y Natalia Guijarro. Psicólogas de TEMS, The English Montessori School

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