22 de julio de 2014

Cómo prevenir el tabaquismo en los menores

Cómo prevenir el tabaquismo en los menores
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A todos los padres nos preocupa que nuestros hijos se enganchen al tabaco. Y no es para menos: los adolescentes constituyen el grupo de población que más fuma, con porcentajes que llegan hasta el 30% que ya son fumadores. Conseguir prevenir el tabaquismo en menores y que la adicción no comience o, si ya lo ha hecho, que se deje, es una meta a lograr para los padres como protectores de la salud de los hijos.

Por otro lado, en España, la edad media de inicio al tabaquismo se sitúa entre los 11 y los 13 años, resultando que a los 14 años ya son adictos. La presión del grupo de amigos, el impacto del cine, la televisión o la música... juegan un importante papel en la decisión de comenzar a fumar en un menor.

La comunicación es un elemento esencial en todos los ámbitos de la educación de los hijos. Según un estudio realizado en 2009, los adolescentes cuyos padres a menudo les hablaron sobre los peligros del tabaco fueron aproximadamente la mitad de proclives a fumar que aquellos que no tuvieron estas conversaciones con sus padres, independientemente de si los progenitores eran o no fumadores.

Consejos para prevenir el tabaquismo en los menores

1. A pesar del impacto de las películas, la música y los amigos, los padres pueden ser una gran y poderosa influencia en la vida de sus hijos.

2. Enseña a tus hijos a decir "no" de manera firme y asertiva.

3. Cuéntales todo el mal que el tabaco produce en nuestro cuerpo: hace que el corazón necesite realizar un mayor esfuerzo, causa daño a los pulmones, y es el causante de muchas enfermedades, incluido el cáncer. Si conoces a alguien que haya contraído alguna enfermedad, o peor, haya fallecido como consecuencia del tabaquismo, no te guardes el dato: que sean conscientes de que gente a su alrededor las padece.

4. Están en una edad en la que dan mucha importancia a su imagen personal: explícales, por ejemplo, cómo el tabaco afecta al aspecto de una persona y el mal olor que provoca. Fumar hace que el cabello y la ropa huelan mal, causa mal aliento y mancha los dientes y las uñas. Además, acelera el envejecimiento de la piel.

5. Si fumas, el mejor paso, por supuesto, es dejarlo. Mientras tanto, no lo hagas delante de tus hijos, no les ofrezcas tabaco y no lo dejes a su alcance.

6. Comienza a hablar con tus hijos sobre el tabaquismo cuando sean niños y continúa hablándoles hasta la adolescencia.

7. Habla con tus hijos sobre la falsa impresión que se presenta del tabaco en los medios de comunicación, como los anuncios, las películas y las revistas.

Isabel Martínez 

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