25 de junio de 2015

La mirada de los hijos se educa: los ojos, el espejo del alma

La mirada de los hijos se educa: los ojos, el espejo del alma
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Desecha la idea que la educación solo tiene que ver con el comportamiento de tu hijo. Aunque pueda parecer abstracto, también se educa la mirada, ya que con ella tu hijo estará reflejando su personalidad."Educar la mirada es ayudar al adolescente a situarse conscientemente en la realidad" explica el sociólogo Cesar García-Rincón.

Los adolescentes ven las cosas como son ellos

El Doctor en Sociología Cesar García-Rincón, que lleva más de 15 años dedicado a la formación de adolescentes en el ámbito de la solidaridad y el voluntariado, afirma en su libro Educar la mirada, arquitectura de una mente solidaria, de Ediciones Nancea, que "no vemos las cosas como son, sino como somos. Interiorizamos el mundo y nos exteriorizamos en él desde nuestra propia y personal interpretación de ese mundo.

Los adolescentes se encuentran en una etapa de constante observación y necesidad por auto afirmarse. Por eso, ven las cosas como ellos son, y es preciso que les ayudemos con distintas herramientas para sortear los obstáculos y distorsiones perceptivas, ya sean las propias de la naturaleza humana o las impuestas a través de estereotipos.

Además, debemos hacer reflexionar a nuestros hijos para que se fijen en cómo miran, qué miran, que mensajes transmiten al mirar... Como decíamos, en el rostro, en la mirada, se refleja nuestro carácter, nuestras emociones, se trasmite alegría, sorpresa, temor, furia, tristeza, desprecio, asco, naturalidad, disimulo, engaño, sinceridad etc.

Cómo identificar la situación de un adolescente a través de su mirada

Así como los movimientos oculares pueden trasmitir actitudes y sentimientos, también expresan personalidad, y pueden ayudarte a descifrar en qué situación anímica se encuentra tu hijo adolescente:

1. Los que miran de frente con humildad, expresan respeto hacia el otro y valentía, se muestran dispuestos a escuchar.

2. Si agachan o desvían la mirada puede ser o que es muy tímido (algo que hay que educar también) o que esconde algo.

3. Si trata de evitar tu mirada o la de otros puede ser que se encuentre turbado o disgustado.

4. Los niños que miran mucho, en exceso, suelen ser los más cariñosos, que tienen más necesidad de afecto.

5. Si tu hijo tiene una mirada desafiante debes saber que trata así de "autoafirmarse". Explícale que así lo único que hace es incomodar al otro y que no puede desafiar la autoridad de un padre o de un profesor con una mirada chulesca.

Los adolescentes aprenden de la mirada de sus padres

No todo es educar la mirada de los hijos, también debes reflexionar sobre cómo les miras tú a ellos. El ejemplo es la mejor herramienta. Es diferente mirar con una postura de dominio intimidatorio, que una mirada cálida que refleje al mismo tiempo autoridad. Es diferente mirarle, confiando en él, que pensando que es un desastre. Mírale con cariño y comprensión y ellos aprenderán de ti.

Ana Aznar
Asesor: César García-Rincón. Doctor en Sociología.

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