7 de septiembre de 2019

Casi el 15% de los alumnos reconoce usar el móvil en clase

Casi el 15% de los alumnos reconoce usar el móvil en clase
Las consecuencias del uso de smartphones en clase, a examen.ISTOCK

Lápices, cuadernos, rotuladores, libros de texto; estos son algunos de los materiales que día a día los estudiantes llevan a clase. Sin embargo, en la mochila en ocasiones se ocultan otros artículos que pueden dificultar la atención en el aula, un ejemplo son los teléfonos móviles. Si bien en algunas situaciones su presencia junto a los estudiantes está justificada, por ejemplo atender una emergencia, pero en otras su presencia puede entorpecer el aprendizaje.

De hecho, el uso del móvil en clase es una de las prohibiciones que los centros escolares indican en sus normas de conducta. Un veto que muchos alumnos no siguen tal y como indica el estudio realizado por BBVA, Google y la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, que advierte de que cerca del 15% de los estudiantes está pendiente de sus dispositivos incluso en horario escolar.

Consecuencias de estas actitudes

El uso del móvil en el aula supone romper con una norma del colegio. Sin embargo, desde Qustodio, aplicación de control parental, han profundizado para detectar otras consecuencias de estas actitudes:

- Contexto legal. Por el momento no existen leyes estatales ni autonómicas que regulen el uso de smartphones en las aulas en España, es decir, cada centro educativo decide su propia regulación en este sentido.

Aun así, la situación es tan alarmante que el Gobierno anunció el pasado curso que estudiaría la posible prohibición por ley de su uso en los colegios siguiendo el ejemplo de Francia, el único país de nuestro entorno que ha seguido este camino.

- Aulas conectadas. En los últimos años, la educación en nuestro país ha evolucionado hasta incorporar el uso de las nuevas tecnologías dentro de las clases. Tanto es así que un estudio de la Comisión Europea los sitúa entre los centros que más apuestan por la inclusión de las TIC, con un ordenador para cada tres alumnos. Además, el 95% de las aulas dispone de conexión a Internet, según los últimos datos del Ministerio de Educación.

- Cambios en el rendimiento escolar. La conexión permanente y la gran variedad de aplicaciones que ofrecen los smartphones hace que muchos alumnos se distraigan en clase, lo que repercute negativamente en sus calificaciones sobre todo si se trata de aquellos con bajo rendimiento. Así lo ha demostrado un estudio de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres, que destaca que los alumnos ganarían una hora de clase adicional a la semana si se prohíbe el teléfono móvil en las aulas, consiguiendo así un incremento de las calificaciones de estos alumnos en un 6,4%.

- Sedentarismo en el recreo. El uso intensivo del smartphone no solo se puede ver dentro de las aulas, también en el patio. Es más, la OMS alerta que solo el 39% de los niños y el 24% de las niñas de entre 11 y 12 años realiza la actividad física diaria recomendada, en la que se incluye jugar en el recreo.

- Malas relaciones entre alumnos. El hecho de que la mayoría de los alumnos lleven su teléfono a las clases puede ser fuente de roces entre ellos, incluso, la continuación del acoso escolar a través del ciberbullying en horario escolar.

Enseñar un uso correcto

La educación es el primer paso para aprender un buen uso de las nuevas tecnologías, y por ello desde la Comunidad de Madrid se brindan los siguientes consejos:

- Los padres debemos tener un conocimiento adecuado del mundo de la telefonía móvil: conocer las funcionalidades de los móviles, los avances tecnológicos, los principales riesgos relacionados asociados a su uso inadecuado, el significado que tienen para nuestros hijos, etc. No permitas que la brecha digital suponga un obstáculo en tu labor de proteger a tus hijos.

- La mejor forma de protegerles es elegir adecuadamente el momento en el que nuestros hijos pueden disponer de un móvil. No existe una edad ideal, sino que dependerá siempre de la decisión final de los padres, y esta decisión debe ser tomada en función del nivel de madurez y responsabilidad de los hijos.

- Si finalmente se decide que el hijo disponga de un móvil es importante establecer límites claros y consensuados que le protejan de los riesgos relacionados con su mal uso. Normas de uso en cuanto a cuándo puede utilizarse, cómo y durante cuánto tiempo.

- Observar el uso que los hijos hacen del móvil. Mantenernos alerta y observar el uso que realizan es sin duda la mejor estrategia preventiva. Indicios como un incremento del tiempo de uso, un gasto excesivo, actitud violenta cuando le pedimos que no lo use, etc., pueden alertarnos de un posible uso problemático.

- Ser consciente de que se educa a través de mensajes y límites, pero también a través de nuestro propio modelo. No olvidar ser consecuente y dar ejemplo en el uso que realizas de esta herramienta tecnológica.

Damián Montero

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