21 de diciembre de 2016

La adolescencia tardía: se alarga cada vez más

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En la sociedad en la que vivimos, la niñez es cada vez más corta y la adolescencia se alarga más. Tal es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha adaptado a las nuevas realidades sociales y ha extendido la definición de adolescencia a un periodo de la juventud que tradicionalmente llegaba a los 19 años, y ahora llega hasta los 25.

Así, lo que hasta hace poco los expertos reconocían como "adolescencia tardía", ahora la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo define directamente como adolescencia, y extiende este periodo hasta los 25 años. 

Y es que aunque históricamente este organismo internacional limitaba esta etapa de los 11 a los 19 años, especificando que la adolescencia temprana abarcaba de 12 a 14 años y la adolescencia tardía de 15 a 19 años, ahora muchos de sus especialistas sostienen que esta etapa de la vida se prolonga hasta los 25 y no son pocos los expertos para los que la edad de la adolescencia puede superar los 30 años.

La adolescencia, una etapa de la vida relativamente nueva

"La adolescencia es un periodo relativamente nuevo, nuestros abuelos pasaban de niños a hombres o mujeres sin nada intermedio; tenían esa necesidad para sobrevivir", afirma el catedrático de Sociología de la Universidad de A Coruña, José Romay. "Hoy a los 25 años muchos siguen con un trabajo muy precario y no se atreven a independizarse. No es extraño, que se planteen no apurarse en crecer y asumir responsabilidades de adultos", asegura.

Así, según el Informe de la Juventud en España, el 29,8% de las mujeres y el 41,1% de los hombres siguen viviendo en casa de sus padres entre los 25 y los 34 años. Mientras que tan solo el 25,8% de los jóvenes extranjeros de 25 a 29 años viven con sus padres.

Hijos de 30 años o más que aún siguen viviendo con los padres

Salvo casos justificados, como por ejemplo, el cuidado de éstos por enfermedad o ser mayores y necesitar ayuda, algunos jóvenes tienen miedo a "volar" del nido paterno e independizarse, es decir, a madurar y asumir responsabilidades propias de su edad (el llamado síndrome de Peter Pan).

Hay factores externos que también intervienen en contra: los ocasionados por la crisis laboral y económica, que en nuestro país ha provocado un paro juvenil de casi el 50% y el que tengan trabajos precarios y mal remunerados.

También influye que la formación necesaria para ejercer cualquier profesión requiere más tiempo y especialización para conseguirla.

El proceso madurativo en la adolescencia

La adolescencia es una etapa de cambios y cualquier cambio en nuestra vida implica un mínimo de desequilibrio emocional que hay que afrontar para adaptarnos a la nueva situación. Los adolescentes quieren que los cambios sea rápidos, necesitan respuestas a corto plazo de sus demandas y las nuevas tecnologías pueden influir en el adelanto de la adolescencia ya que éstas les ofrecen respuestas inmediatas.

Aunque tengan la misma edad, en otras circunstancias, el proceso madurativo de llos adolescentes puede tener diferentes ritmos. No obstante, hay actitudes paternas que influyen en retrasar la maduración de los hijos, como: la sobreprotección, el permisivismo y la ausencia de límites, son comportamientos que demoran el pase de la adolescencia a la madurez.

Desde pequeños es importante enseñar a los hijos a que sean autónomos y responsables de pequeñas tareas, aunque de más mayores también debemos dialogar y negociar con ellos para acercar posturas de actuación y de comportamiento. 

Marisol Nuevo Espin
Asesoramiento: Mercedes Corbella. Psicóloga y diplomada en Trabajo Social.

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