2 de septiembre de 2014

Ser optimista aumenta la esperanza de vida

Ser optimista aumenta la esperanza de vida
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Pensar que todo irá bien y actuar con confianza cuando aparecen las dificultades es la opción psicología más eficaz ya que ayuda a nuestro cuerpo y mente a funcionar mejor. Se ha demostrado que ser una persona optimista ayuda a aumentar la esperanza de vida más que otros medios como dejar de fumar o bajar los niveles de colesterol.

Ver cada día con su mejor cara alarga la esperanza de vida más que la reducción y el control del colesterol y el tabaquismo. Las personas más optimistas suelen padecer menos enfermedades. Si somos más felices, podemos llegar a vivir incluso 5 años más que aquellas que no lo son.

"Las personas optimistas suelen mantener una vida más saludable, se cuidan más, aprecian y valoran lo importante que es la vida" explica el catedrático de Ciencias de la Conducta de la Universidad de Oviedo, José Antonio Flórez Sánchez.

La crisis ha aumentado entre un 5 y un 8 por ciento la tasa de enfermedades mentales: ansiedad, depresión, trastornos del sueño y suicidios. Pero la felicidad tiene que ver con uno mismo. Incluso en las peores situaciones podemos ser felices. La posesión de bienes no es la felicidad, matiza el catedrático.

Beneficios del optimismo

- Mejor salud emocional. Las personas optimistas tienen una mejor respuesta emocional ante las circunstancias, lo que se traduce en menor concentraciones de cortisol, causante del estrés, y mayor cantidad de dopamina y serotonina, los neurotransmisores involucrados en el bienestar emocional.

- Mayores logros personales, los estudios recientes han demostrado que las personas optimistas rinden mejor que aquellas que no lo son.

- Mayor esperanza de vida. Las personas optimistas suelen tener una longevidad mayor en cinco años a aquellas que tienen una vida más pesimista.

Cómo potenciar el optimismo

- Márcate unos objetivos realistas, de esta manera ayudarás a incrementar tu nivel de autoconfianza y de motivación una vez logradas tus metas tras el esfuerzo.

-Ten un equilibrio adecuado entre los retos que te propones y tus capacidades. Debemos enfrentarnos a retos que nos supongan un esfuerzo en nuestra vida pero que podamos superar.

- Gestiona correctamente las derrotas. Saber las consecuencias de nuestros actos, conocer los recursos y gestionar las derrotas analizando y planteando nuevos objetivos.

Noelia de Santiago Monteserín

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