Los beneficios de jugar en el exterior para prevenir enfermedades

Los beneficios de jugar en el exterior para prevenir enfermedades
5 de abril de 2018 ISTOCK

Después de toda una semana respondiendo a obligaciones y otras tareas, llega el sábado y el domingo. Una ocasión perfecta para que los niños, sin olvidarse de trabajos y deberes, puedan disfrutar de un momento de ocio. El juego en este sentido se posiciona como una de las mejores opciones. Pero, dentro de todo el catálogo de actividades que hay por delante, ¿cuál es la mejor?

Muchas son las cosas que puede hacer un niño, desde quedarse en casa hasta salir a la calle y disfrutar del juego en un parque o en una zona de recreo. De hecho, elegir el exterior como lugar en donde disfrutar de estas actividades es una elección mejor que la de permanecer sentado en el sofá. Así lo indica uno de los estudios del miembro de la Universidad de Medicina de Graz, Peter Schober, que destaca la mayor posibilidad de desarrollar enfermedades en el caso de los menores sedentarios.

Muestra de evidencias

En uno de sus estudios Schober repasó otras publicaciones en donde se exponía los datos de salud de la población infantil y otras en donde quedaba reflejada la actividad extraescolar de los mismos. La intención del profesor austriaco era relacionar el juego, y otras prácticas fuera de casa, con una mejor salud y una mayor prevención de enfermedades en estas edades.

Los resultados evidenciaron que los niños que hacían más ejercicio tenían menos posibilidades de desarrollar enfermedades. Un hecho que podría relacionarse con la actividad física que conlleva el juego y otras actividades en el exterior facilita la prevención de afecciones como diabetes, obesidad, y ofrece inmunidad al hacer trabajar al sistema inmune en este entorno.

Pero Schober va un paso más allá. Este experto señala que aquellos niños que juegan en el exterior muestran antes sus síntomas, por ejemplo una mala postura a la hora de caminar que puede ser corregida con el uso temporal de aparatos ortopédicos. De igual manera, aquellos menores que practican ejercicio en un club deportivo suelen ser sometidos a más pruebas con las que identificar potenciales problemas de salud y actuar de manera preventiva.

En el caso de los sedentarios, es más difícil evidenciar estos problemas de salud y anticiparse a los mismos. Además, Schober destaca que estos niños tienen más posibilidades de desarrollar depresión a largo plazo que aquellos niños que salen a jugar fuera de casa.

Importante lección

Jugar en el exterior no solo ofrece a los más pequeños beneficios en el terreno de la salud. Tal y como indica Skip en su iniciativa 'Ensuciarse es Bueno', estas actividades permiten desarrollar el aprendizaje experimental que se define como el proceso por el que los niños se identifican e interactúan con el mundo que les rodea.

El aprendizaje experimental puede realizarse mediante actividades como jugar al aire libre. Permitir que los niños experimenten el mundo de manera independiente los ayuda a pensar por sí mismos. Este hecho, además, les reporta un sentimiento de logro y un aumento de confianza que puede contribuir a fortalecer el vínculo padres-hijo, al mismo tiempo que permite a toda la familia compartir el orgullo de alcanzar hitos importantes.

Además, el aprendizaje experimental está al alcance de todos los niños, ya sea en el parque cerca de casa, durante las vacaciones o los fines de semana camino hacia la tienda donde se compra el pan.

Damián Montero

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